DE TRILEROS Y BOLITAS

Fernando Gimeno, a la sazón Consejero de Hacienda del Gobierno de Aragón, anda estos días desde que tomo posesión realmente, metido en sumas y restas, raíces y derivadas, ecuaciones varias para cuadrar las cuentas de la comunidad.

Quien hasta hace pocos meses llevaba las del Ayuntamiento de Zaragoza, quien ha dejado éste como un solar de los que pueblan nuestro Casco Histórico, quien ha ocultado una deuda por valor de 110 millones de euros, quien no computó otra por el tranvía de casi 200, ése señor, es el responsable de que las cosas en el Pignatelli vayan razonablemente bien.

Ironías de la vida, el que padece síndrome de ATS ( amnesia temporal sobrevenida) y ha olvidado por tanto la deuda que la DGA tiene con el consistorio zaragozano, está llamado por Montoro a presentar…

¡Un plan de ajuste! Hagan juego señores… ¿dónde está la bolita?

Y claro después de noches de manguitos y café, de madrugadas de insomnio, el señor Gimeno ha llegado a una conclusión demoledora: hay que subir impuestos.

¿Cuáles? Todos los que podamos, y aún los que no, nos los inventamos. El tramo del IRPF, sucesiones, donaciones, tasas verdes, los hidrocarburos, las hidroeléctricas, etc.

“Hay que subir impuestos. ¿Cuáles? Todos los que podamos, y aún los que no, nos los inventamos.

GRA269. ZARAGOZA, 24/06/2015.- Los candidatos de PSOE y Podemos a la Presidencia de Aragón, Javier Lambán (i) y Pablo Echenique (d), respectivamente, conversan tras la reunión que han mantenido para avanzar en las negociaciones de cara a la investidura del presidente de Aragón, en la que han acordado redactar de forma conjunta un documento en lugar de intercambiarse textos como hasta ahora. EFE/Javier Cebollada

 

Es decir, a ver si lo entiendo. El ciudadano aragonés medio, que lleva años soportando en sus espaldas y sobre todo en sus bolsillos el azote de la crisis, cuando la economía comienza a recuperarse y a buen ritmo, va a sufrir una vez más la solución más fácil y más cobarde de un político. Recaudar más de particulares y de las empresas, que como todo el mundo sabe son las que crean empleo, o lo intentan.

Mientras, en algún lugar de las Cortes, Echenique y sus trece amigos sonríen taimados y ladinos. Sus diez mandamientos, libro de cabecera de Lambán y Gimeno, se cumplen escrupulosamente, por desgracia.

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