GAUDEAMUS IGITUR

Desde hace más de dos siglos, muchas universidades abren su periodo lectivo con este himno. Un himno académicamente incorrecto, por cierto, al menos en varias estrofas. Algunos se llevarían un chasco si entendiesen lo que cantan con voz campanuda. Porque a pesar de su aparente solemnidad, es más una chanza pícara que una reflexión sesuda.

“Alegrémonos, por tanto, mientras somos jóvenes”, truenan los coros universitarios camino del Aula Magna.

Nosotros nos alegramos, también, al inicio de este nuevo curso, porque somos jóvenes. Quizá todavía no tenemos más motivos de alegría, pero este no es pequeño. Empezamos nuestra segunda temporada televisiva y radiofónica en esRadio Aragón y La General TV.

Y este Aragón Confidencial se arranca con apenas tres meses de vida, en sus primeros balbuceos. Somos jóvenes, y nos acompañan todos los activos de la juventud: la alegría, el entusiasmo, la capacidad de trabajo, cierta falta de respeto al riesgo, el gusto por los desafíos…

Kant comienza la Crítica de la Razón Pura con su célebre: “DE NOBIS IPSIS SILEMUS”, sobre nosotros mismos callaremos. Hablar de uno mismo tiene que ser muy excepcional en un medio de comunicación. Pero el calendario manda y hoy toca. Por eso me voy a permitir comentarles un par de ideas, sólo un par.

Somos un medio con personalidad. Tenemos una línea editorial abiertamente liberal-conservadora. Creemos en la defensa de las libertades individuales, de la iniciativa del ciudadano, de la libertad de empresa, de un estado austero y transparente y que acude en auxilio de los más desfavorecidos con criterios de subsidiariedad. Creemos en la defensa de la libertad de enseñanza, de la familia, de la vida, y del resto de los derechos fundamentales. Este posicionamiento lo queremos compartir, y en este sentido somos un medio abierto al diálogo, al debate y a la discrepancia, sin renunciar a nuestros planteamientos. Quien haya frecuentado nuestros programas sabe que aquí no hay vetos, no hay cronómetros para medir intervenciones, no recibimos indicaciones ni somos la correa de transmisión de nadie.

Eso sí, vamos a ser muy incisivos. Una programación plana, convencional, aburrida o servil con el poder, sería castigada con la indiferencia. Queremos ser agresivamente curiosos e inquisitivos. Esperamos que los agentes políticos y sociales que vengan a nuestra casa lo entiendan y sepan someterse a este tratamiento, que es el que se aplica en cualquier medio de comunicación independiente y solvente.

En segundo lugar, nunca nos hemos entendido del todo bien con el poder. Seguro que en algunos casos por falta de destreza social por nuestra parte. Pero en la mayoría porque no nos hemos sometido a ningún interés.

Nunca hemos recibido unos ingresos institucionales significativos, ni por encima de lo que se llevaba el más humilde de nuestros competidores. Nunca hemos recibido adjudicaciones privilegiadas en los concursos de licencias audiovisuales: unos por animadversión, otros por miopía, siempre nos han gratificado con la pedrea. Esto nos confiere una gran soltura, porque nunca hemos vivido ni del favor ni del dinero público: no todos pueden decir lo mismo.

Nuestros encontronazos con el poder, ¿son defecto o virtud? Juzguen ustedes. A nosotros nos dejan muy tranquilos y lo cierto es que refuerzan nuestra independencia.

Sentada esa base, esperamos tomar pronto contacto con los nuevos equipos de gobierno de nuestra comunidad y establecer una relación cordial y de mutuo respeto.

En fin, afrontamos el nuevo curso como estudiantes bisoños e ilusionados. Esos estudiantes que estos días entonan la canción universitaria por excelencia; esos estudiantes que se emocionan y reconocen en el Gaudeamus la esencia de su trabajo universitario, que también lo es del nuestro: la búsqueda de la verdad, en un ambiente de libertad, para construir un mundo mejor.

 

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