LLUIS CARRERAS: UN FICHAJE A LA CARRERA

Por QUIQUE RIVEROLA

Hay veces que tenemos la sensación de que el tiempo huye de nosotros, que se escapa, que vuela…”tempus fugit” se llama. Y esa es precisamente la sensación que recorrió el cuerpo de los dirigentes del Real Zaragoza tras una dura semana de negociaciones en la que ningún técnico parecía decidirse por el banquillo del equipo aragonés.

Al final, a la carrera, llegó Carreras, la segunda opción de Juliá tras Juan Ignacio Martínez.

Era la segunda opción, sí, pero antes se negoció con otros que eran del agrado de todos, el fútbol, ahora, está así de loco…

Y así, como les voy a contar a continuación, fue la loca historia que le llevó al Real Zaragoza a encontrar un técnico a la carrera. Una historia rocambolesca y mal guionizada que dañó la imagen del club ante el fútbol español, una historia que Dios quiera sí sirva para beneficiar en lo deportivo a un equipo necesitado de victorias.

A Zaragoza, la que siempre fue su casa, volvió Narciso, ese al que ahora llaman Narcís. Al catalán le otorgaron los galones que como profesional le pertenecen y como persona merece. Llegó, mandó y actuó.

Paralizó la llegada de Vázquez con quien desde hace semanas había acuerdo, activó la negociación con Juan Ignacio Martínez y ahí, precisamente en ese instante, comenzó el baile. Su deseado, conocido como JIM, antepuso su llegada al fichaje de cuando menos dos jugadores. Futbolistas que debían salir de una lista de quince profesionales del balón entregada por uno de sus colaboradores a quienes en el club aragonés mandan.

Y mientras esto sucedía también se negociaba con Caparros, ese sueño de todos que desde el primer momento mostró su miedo al fracaso tras su última aventura deportiva que acabó con su despido de Granada, el equipo andaluz ocupaba entonces la última posición.

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A la vez que negociaban con Juan Ignacio, y hacían lo propio con Caparrós, llegó la llamada de Vázquez para comunicar que el acuerdo verbal que con él tenían, lo rompía tras considerar que las negociaciones paralelas que el club llevaba suponían para él una falta de respeto intolerable.

Y así pasaban los días sin que nadie logrará parar el tiempo mientras este se consumía. Garrido y Lobera se ofrecieron a cambio de muy poco, pero estas dos opciones, incomprensiblemente si me permiten opinar, nunca fueron valoradas por un club que andaba perdido.

Se rumoreó, e incluso algunos llegaron a publicar, que se negoció con Milito, pero lo cierto es que tras el despedido de Popovic el argentino nunca estuvo en la baraja, sí lo estuvo antes, cuando hace aproximadamente dos meses el Real Zaragoza se puso en contacto con él para ofrecerle la dirección deportiva, pero Milito, de entrada, desechó la oferta al considerar que su puesto estaba en el banquillo aragonés.

El argentino debió reflexionar con respecto a la oferta presentada y aceptó ser director deportivo del club hasta final de temporada, pero siempre y cuando tras este periplo en la dirección deportiva se le garantizase ser el técnico del equipo, el club no pudo aceptar semejante propuesta al no tener Milito la necesaria licencia como para ejercer de entrenador del equipo.

Y el tiempo seguía pasando como el agua que se escurre de las manos. En los momentos de mayor zozobra e inseguridad el club llegó incluso a interesarse por Abel por si fuera menester, incluso el presidente llegó a nombrar a Gay tras el despido de Popovic, nadie del club respondió a esta última propuesta, gracias a Dios, digo yo.

Caparrós recibió varias llamadas del club aun habiendo mostrado tras la primera su miedo al fracaso, tanto insistieron que incluso el sábado volvieron a intentarlo, no sin haberlo intentado antes con Juan Ignacio Martínez aun sin haber logrado convencer a un mínimo de dos jugadores de la lista por él presentada.

Antes, quizás el viernes, y también por si fuera menester y al ver que a nadie firmaban, Juliá telefoneó a Vázquez para darle el cariño que al comienzo de semana demandó, pero ya nada era posible porque Vázquez se consideró mal tratado por el club y ningún discurso le hizo cambiar su opinión.

Justo antes de que la carroza se convirtiera en calabaza, y con el tiempo consumido, llegó Carreras, sí, es cierto, llegó porque otros muchos no pudieron, no quisieron o no se atrevieron, pero a pesar de las múltiples negociaciones realizadas siempre fue Lluis la segunda opción de Narcís…

En ocasiones, si te paras a pensar, descubres que sí que hay tiempo de sobra, solo debes mantener la calma en los momentos de zozobra y observar para ver que todo llega.

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