¿RENOVACIÓN EN EL PARTIDO POPULAR?

A la muerte de Carrero Blanco, Franco desconcertó a los actores políticos de su régimen – y al ciudadano medio – designando como sucesor al hasta entonces ministro de Gobernación, Carlos Arias. Paradójicamente, el dictador premiaba al responsable de la seguridad nacional, al mismo que no había sabido prevenir ni evitar el atentado que acabó con la vida de su predecesor.

Sería muy forzado comparar este acontecimiento con lo que ocurrió ayer en el PP aragonés: la designación de Portavoz en las Cortes regionales. Pero los nombramientos de estos días pueden ir dando claves del talante con el que se aborda el futuro y las propuestas que se preparan.

“Los nombramientos de estos días pueden ir dando claves del talante con el que se aborda el futuro y las propuestas que se preparan.”

Roberto Bermúdez de Castro ha sido el número dos de Luisa Fernanda Rudi, el Consejero de mayor peso político y su portavoz. El PP acaba de sufrir un descalabro electoral de un alcance tan histórico que el partido y su dirigentes apenas pueden disimular un lamentable estado de shock. Por eso sorprende que los primeros pasos no incluyan algún gesto de renovación efectiva. Es cierto que la debacle del 24M es atribuible fundamentalmente a la gestión del PP nacional; pero a los conservadores aragoneses no se les debe escapar que su gestión regional ha seguido dando una imagen de falta de pulso político, de distancia con su electorado y de carencia absoluta de política de comunicación (lo que, por cierto, en el PP parece una enfermedad crónica e incurable).

Si el portavoz electo y responsable político “in pectore” del partido va a ser el mismo que ha sido el portavoz y peso político del anterior gobierno, quizá el PP ha vuelto a no entender el mensaje de las urnas. Quizá de momento el PP no tenga otros candidatos entre los que optar en su grupo parlamentario, o no sea ocasión de movimientos bruscos o precipìtados. Pero es tiempo de medir mucho los mensajes y la atribución de protagonismos.

“Si el portavoz electo y responsable político “in pectore” del partido va a ser el mismo que ha sido el portavoz y peso político del anterior gobierno, quizá el PP ha vuelto a no entender el mensaje de las urnas.”

Es pronto para afirmar que en este país se ha acabado el bipartidismo. Pero sí que parece que la hegemonía de los grandes partidos ya no está garantizada en sus territorios electorales. Y cuando se acaban los monopolios, hay que aprender a moverse en entornos más competitivos, abandonando inercias y situaciones acomodadas, e intentando volver a ganar el favor del ciudadano. Con nuevas caras, nuevos gestos y actitudes distintas.

Nos parece que Esperanza Aguirre ha marcado el camino: hay que saber hacer un análisis realista, hacer autocrítica, asumir equivocaciones y saber apartarse. Y por encima de eso, plantear propuestas y volver a ilusionar a los electores con ideas y programas.

Nuestros mejores deseos para Bermúdez de Castro en esta nueva etapa. Pero el partido debe hacer una reflexión profunda sobre cómo quiere dirigirse a la sociedad aragonesa, qué le quiere proponer y quiénes son los interlocutores más adecuados para volver a conquistar su interés. Estaría bien que, para empezar, pregunten a sus afiliados y a sus bases.

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