Garnachas y Malbecs

por MANUEL BARAZA

Siempre de Zaragoza y casi siempre por esos mundos. Lo mejor está un poco en cada lugar. En 2016 viviendo en Buenos Aires. Ingeniero de formación, directivo internacional en tecnología e industria de profesión, y ciudadano político de vocación. A veces atrapado entre nobles deseos y crueles realidades. Cada día es lo que importa. Crear riqueza no admite ideología, la necesaria solidaridad sí.

ELECCIONES VASCAS Y GALLEGAS EN CLAVE ARAGONESA

Minutos después de que las empresas españolas que han gestionado los recuentos electorales hayan vuelto a dejar constancia de una eficiencia y metodología al máximo nivel mundial, los resultados de las elecciones vascas y gallegas que acabamos de conocer permiten lecturas a muchos niveles, entre ellos, en clave política aragonesa. 

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ARAGÓN BLUES

Aragón es, también, una de las mejores canciones del inolvidable Labordeta; brillantemente versiónada por la divertida irreverencia de Puturrú de Fuá como “Aragón blues”. Polvo, niebla, viento y sol; y donde hay agua, una huerta. Una hermosa leyenda paisajística de nuestro Aragón de antaño; y quizás una premonición, o una sesión continua desde siempre, del panorama político de nuestra tierra.
Lo bueno de los páramos políticos es que basta un leve soplo de lo que sea, una brizna de casi nada, y ya tenemos entretenimiento para un rato. La cosilla de tener que relevar de forma imprevista al presidente de las Cortes de Aragón, D. Antonio Cosculluella, no sólo está dando para ocupar el habitual insulso tiempo político aragonés; sino para poner de manifiesto, una vez más, que somos adolescentes políticos, y que no se puede decidir ni hacer nada sin tener en cuenta lo que dirán papá, mamá o los suegros en Madrid.
Y eso que tener a Pablo Echenique simultaneando liderazgo, así lo consideran, en Podemos Aragón y en la Organización del chimichurri estatal podemita; y a Javier Lambán con galones entre los barones socialistas que controlan los sueños eróticos de poder de Pablo Sánchez, nos saca un poco de esa habitual tercera división de subalternos del ruedo español en la que se enmarca la cuadrilla política aragonesa.
¿Y ahora qué hacemos?, se preguntan casi todos. Con lo bien que estábamos con el perfil bajo de nuestros intrascendentes debates, con el pecado común de nuestros incumplimientos colectivos. A ver si la vamos a liar tirando algún vaso de güisqui de los jefes, mientras sus irredentas egolatrías terminan de decidir si juegan las diez últimas de esta partida de guiñote y deciden un presidente del gobierno para España, o se vienen arriba y echan un coto más con terceras elecciones.
Los de aquí andan con tribulaciones que vienen a resumirse en: como nos echen la culpa de algo, y para eso no hace falta tenerla, podríamos salir en los periódicos nacionales y ser carne de cañón amputada en forma de pardillo que pasaba por ahí.
Hay tanta incapacidad que esconder, tantos fracasos que enmascarar, tantos compromisos incumplidos sobre los que echar tierra, tanto virgencita que me quede como estoy; que de todos los rincones del espectro político aragonés se escuchan susurros que suenan a algo así como: hala, maño, ya podías haberte “estao quietecico”, Cosculluela.