DESILUSIÓN EN LA FISCALÍA ARAGONESA

Estamos en época de deseos, regalos, buenas intenciones y propósitos de mejora e ilusión para el año que entra.
Y hablando de ilusiones de futuro, querría ver una Justicia ágil, rápida, implacable y porque no, elegante en sus resoluciones. Una Fiscalía que no aplique una doble vara de medir y que se entregue a su fin último, la defensa de los intereses del ciudadano.

Es chocante ver como la Fiscalía en Aragón pide tan solo tres años de prisión para altos directivos de la CAI, una institución con tanta raigambre en el panorama aragonés y que desarrollaba unos fines sociales muy interesantes y necesarios.

La CAI acabó fagocitada “a la fuerza” por Ibercaja dado su enorme agujero económico y previamente tuvo que ser rescatada con dinero de todos los españoles y por tanto de los aragoneses.

No se ha llevado una investigación seria de lo ocurrido en las tripas de la entidad ni de dónde o como se ha gastado el dinero. Y es chocante ver como la Justicia parece que pide perdón por juzgar grandes casos de corrupción que luego se quedan en nada, gracias a los pactos con Fiscalía (que recordemos ejerce la acusación pública) o a las “rebajas” en la calificación de los delitos que se producen en el acto de juicio oral.

“Y es chocante ver como la Justicia parece que pide perdón por juzgar grandes casos de corrupción que luego se quedan en nada, gracias a los pactos con Fiscalía”

Es vergonzosa la actuación de la Fiscalía en los asuntos importantes con trascendencia política o económica, la lentitud con la que reacciona, siempre a rebufo de las noticias de prensa en los casos de corrupción y nunca de oficio, pese a que existe una policía que me consta que se parte el pecho por las investigaciones en curso, pero que se desespera por la falta de apoyo cuando estas llegan a los juzgados.

Así que es lógico que esperen a detener o a realizar alguna actuación en función del juez que esté de guardia ese día.

Es vergonzosa la politización de la Justicia que ralentiza (aun más) los asuntos en función de los tiempos políticos y que archiva con rapidez inaudita asuntos de trascendencia mediática. Eso si, las de los ciudadanos “sin nombre” se quedan en el cajón hasta que toca su turno.

“Es vergonzosa la politización de la Justicia que ralentiza (aun más) los asuntos en función de los tiempos políticos y que archiva con rapidez inaudita asuntos de trascendencia mediática”

Me gustaría que todo esto cambiase, que la Justicia fuera una administración cercana al ciudadano y que todos tuviéramos claro que somos iguales ante la ley, pero claro, de ilusiones se vive, en todo caso, mis mejores deseos para todos, incluidos como no, para los operadores jurídicos y los que participan en la institución.

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