La Justicia es mujer.

EL JUSTICIA, LA JUSTICIA Y LOS JUSTICIEROS

En estos días, a raíz de las famosas cabalgatas de Reyes en las que políticos descerebrados han decidido innovar en monarcas y escenografía, me ha dado por reflexionar sobre si hombres y mujeres somos iguales en el mundo institucional, laboral o doméstico.

Alegaban que la existencia de las reinas magas era una muestra de la igualdad entre hombres y mujeres en nuestra sociedad, demagogia tan profunda que a mi personalmente me asquea. La igualdad no es sustituir a un hombre por una mujer por el hecho de serlo, sino conseguir que las mujeres que quieran (y puedan) asciendan en el mundo laboral o institucional o, por qué no, en la política; sin ninguna cortapisa o restricción por el hecho de ser mujer.

Deben ascender las personas, con independencia de su sexo, por su valía y sus actitudes, pero sí que es cierto que creo que la igualdad a esos niveles es más una operación de maquillaje que una realidad.

“¿Cuándo veremos un Justicia de Aragón que sea mujer?, (…), ¿para cuándo una Presidenta del Gobierno?, eso sería más interesante que una “reina maga”, ¿no?.”

¿Cuándo veremos un Justicia de Aragón que sea mujer?, ¿veremos algún día una Decana del Colegio de Abogados de Zaragoza? ¿cuándo veremos a una Gobernadora del Banco de España?, ¿para cuándo una Presidenta del Gobierno?, eso sería más interesante que una “reina maga”, ¿no?.

En la Ciudad de la Justicia, por ejemplo, ya es muy habitual la celebración de juicios en los que todas las partes son del sexo femenino. Aunque también hay casos de compañeros abogados, afortunadamente cada vez menos, que tienen por costumbre usar un tono muy paternalista con las abogadas. Recuerdo a un Decano que concretamente nos llamaba “chiquitinas” y de otro abogado de la capital que acostumbraba a llamarme “chata”.

En mi carrera profesional me he encontrado con casos en los que directamente se me ha preguntado por parte de un cliente, si tenía intención de quedarme embarazada para encomendarme un caso o no; o un compañero administrador concursal que en su primera conversación me insistió en que si tenía hijos él me cubría mi parte de trabajo.

He tenido que ir al juzgado con mi hija en capazo porque me finaba un plazo y no encontrar la manera de cambiar un señalamiento porque estaba dando a luz a mi segundo hijo.

Algunos se conforman con sustituir al rey Baltasar por una reina maga de nombre indefinido.

Hasta que esto no cambie no se podrá hablar de una igualdad real, manifestada en igualdad de oportunidades. Cuando todos los empresarios asuman con naturalidad una baja por paternidad, una reducción de jornada, o una excedencia para el cuidado de los hijos…

Cuando ese machismo soterrado se extinga, y veamos que las mujeres tienen una verdadera igualdad de oportunidades para acceder a puestos de responsabilidad por sus méritos y no por política de cuotas habremos obtenido una igualdad real, pero me temo que aun a día de hoy no hemos llegado a eso…

Algunos se conforman con sustituir al rey Baltasar por una reina maga de nombre indefinido.

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