El cerrapunto

EL `CARREPUNTO´ | Crónica D. Alavés – R. Zaragoza

por SERGIO SANDE

El Real Zaragoza sacó un punto de Mendizorroza y encadena 5 partidos sin perder, tres victorias y dos empates. La expulsión de Culio marcó el partido y Carreras se conformó con un punto echando al equipo atrás ante un Deportivo Alavés que no encontró la forma de meterle mano al entramado defensivo del conjunto aragonés. Ángel pudo adelantar al Zaragoza mediada la primera parte tras el arreón inicial del conjunto vitoriano. A raíz de la expulsión, se jugó a lo que Carreras quiso, a nada.

Hubo dos partidos: Uno con Culio y otro sin él.

El equipo de Bordalás llevó la iniciativa el primer cuarto de hora, tirando una presión muy adelantada, impidiendo la salida de balón zaragocista. El paso atrás de Morán, convirtiéndose prácticamente en tercer central a la hora de sacar el balón y el lógico bajón del Alavés en la presión, hizo que el Zaragoza tomará el control del juego. Criterio con balón y oficio sin él. Esas fueron las claves fundamentales del partido. Culio y Ros llevaron en volandas a un equipo que llegó a línea de tres cuartos del campo rival con peligro, pero que careció de pegada en los últimos metros. Llegada la media hora, Ángel tuvo la ocasión más clara del partido en un mano a mano ante Pacheco en el que se le apagó la luz. El canario no acaba de ser el delantero referencia. Si ya es más que evidente que no acaba de participar lo suficiente en el juego, tampoco es decisivo a la hora de finalizar.

Al filo del descanso el partido dio un vuelco. El argentino, Juan Emmanuel Culio veía la segunda amarilla y obligaba a Carreras a reestructurar el esquema y cambiar el plan. El equipo pasó de un 4-3-3 a un 4-4-1 con dos líneas de cuatro muy juntas en la que Ros fue fundamental, ocupando una posición más defensiva y mostrando una gran polivalencia y adaptación a las necesidades del equipo. Posiblemente, el mejor partido del Tudelano desde que llegó, aunque los minutos le pasaron factura y antes de que fuera sustituido vio la quinta amarrilla, por lo que se perderá el partido del próximo fin de semana ante el Albacete.

Al inicio de la segunda parte el Alavés volvió a presionar arriba. Dani Pacheco tuvo la ocasión más clara con un disparo cruzado desde el pico del área que se marchó a escasos centímetros del palo izquierdo de la portería de Manu Herrera. Poco le duró la gasolina al equipo de Bordalás, de nuevo, pasado el primer cuarto de hora perdió la iniciativa. Desde entonces, solo tuvo otra ocasión de verdadero peligro en un mano a mano que desaprovechó Toquero. El bajón físico de los atacantes albiazules y el esquema táctico de Carreras maniató a los vitorianos hasta quitarles el balón. Carreras firmó el empate y el Zaragoza mostró una cara desconocida y que lleva al optimismo. Un equipo junto, con múltiples ayudas, haciendo faltas tácticas y con un oficio de un equipo veterano. El Real Zaragoza jugó al otro fútbol y sin su máximo exponente en esta disciplina, Culio, que ya estaba fuera.

Un equipo con entrenador

Si semanas atrás Carreras había perdido duelos tácticos, por ejemplo, en Pamplona. Ayer, dio un recital. Muchos eran los que decían que no era un entrenador táctico, gran error. El catalán dio una clase magistral, formando dos líneas de cuatro impenetrables, y a la vez con jugadores capaces de jugar el balón con criterio. Aunó la calidad técnica con la táctica. Además, como de costumbre, leyó el partido a la perfección. Sacó a Ros por Dorca. El de Olot es un genio táctico y supo leer el juego, haciéndose valer para futuras oportunidades. Sustituyó a Hinestroza que llevaba a amarilla y que estaba revolucionado por Lanzarote, que contemporizó el juego y le puso algo de pausa. Esto es el ‘Carrepunto’, en contraposición con lo que antes se llamaba al ‘Popopunto’, punto que solía sacar Popovic con fortuna y mal juego.

Un Alavés de Segunda

El conjunto de Bordalás contaba con importantes bajas, pero esto no justifica el pobre juego mostrado por los vitorianos. Se mostraron como un equipo sin ideas, sin capacidad de jugar entre líneas y sin desborde por bandas. Solo Pacheco consiguió inquietar a Herrera en alguna incursión por banda izquierda. Un centro del campo pobre, controlado por un Manu García que se movió por impulsos, pero sin claridad. A destacar el juego aéreo, donde el Zaragoza sigue mostrando sus carencias y donde el ex zaragocista Laguardia gozó de dos remates que no consiguieron batir a Herrera.

El tímido disparo de Sergio Llamas en los últimos instantes del partido fue la última gran oportunidad del Alavés. El Zaragoza echado atrás por completo, sin delantero, y con cinco defensas consiguió el objetivo con el que Carreras se había conformado. Objetivo cumplido, aunque objetivo poco ambicioso. El Real Zaragoza sigue sumando y sumando puntos importantes. Un punto el de Mendizorroza, que además de que sirve para seguir sumando también vale para ganarle el enfrentamiento directo a los vitorianos.

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