Estadio del Real Zaragoza

REAL ZARAGOZA: CUESTIÓN DE ORGULLO

En un ambiente enrarecido y convulso, producto de la insatisfacción generada por la decepción que provoca el no alcanzar el objetivo marcado, es cierto que se hace difícil el mantener el reposo suficiente como para mostrar las cualidades reales del individuo. Pero es entonces, especialmente en ese instante, cuando se debe calentar el orgullo y tirar de raza, es entonces cuando los atributos masculinos deben marcar el camino, sí, así es aunque suene desagradable la expresión; una expresión que aun siendo lingüísticamente correcta no deja de ser antiestética, pero cierta…muy cierta.

“El futuro de un equipo de fútbol depende de sus dirigentes y de sus futbolistas”.

Ya vale de típicos y tópicos, de frases hechas, de discursos rimbombantes y grandes gestos que se hacen de cara a la galería con escaso fondo. El futuro del Real Zaragoza es cuestión de orgullo, ya no dependen ni del talento, ni de cuestiones tácticas ni de técnica, ni tan siquiera de una afición que bastante hace con estar donde está. El futuro de un equipo de fútbol depende de sus dirigentes y de sus futbolistas, déjense de tonterías que en ocasiones no sirven más que para que los protagonistas busquen en ellas argumentos a sus fracasos. De ellos, de los futbolistas, depende el fútbol. No hay más.

“No sé si con orgullo se llegará a la orilla, pero sí tengo claro que dejándose llevar por la raza se divisará tierra…”

Quizá la temporada no sea lo dorada y brillante que muchos peloteros esperaban cuando la iniciaron, pero de nada sirve quedarse de rodillas, sumiso y mostrando una posición cómoda y estúpida, ha llegado el momento de levantarse si quiere evitarse el ahogamiento. No sé si con orgullo se llegará a la orilla, pero sí tengo claro que dejándose llevar por la raza se divisará tierra… y no me negarán ustedes que es mucho mejor poder ver suelo firme que quedarse a la deriva en el océano a expensas de un golpe de mar que termine por llevarte a lo más profundo.

En el Real Zaragoza es la hora del orgullo, de la honra, de la raza, de la dignidad y el pundonor. Las oportunidades no están en los otros sino en uno mismo, en este caso, en ellos, en los peloteros. Nadie dijo que fuera fácil.

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