ES RENTA FIJA, NO RENTABILIDAD FIJA

A mis alumnos siempre les digo que cuando se habla de economía, las palabras son importantes. En la mayoría de las ocasiones, un nombre nos va a ayudar a saber que estamos haciendo. Por eso, cuando hablamos de renta fija, queremos decir, renta fija, obvio ¿no?.

Pues no, en la mayoría de los casos “queremos” entender rentabilidad fija, lo cual es totalmente diferente.

A cambio de nuestro dinero, los activos de renta fija nos pagan una “renta” – interés – periódica y conocida de antemano, hasta su vencimiento. Momento en el cual, nos devolverán el dinero que hemos puesto.

Nótese que en ningún momento estamos hablando de rentabilidad fija, por lo que entenderíamos, que desde el principio sabemos cuál es la “rentabilidad” que vamos a obtener de nuestra inversión en todo momento.

Y cuando la rentabilidad no es fija, podemos ganar más de lo que tenemos previsto, pero también  menos, o incluso, podemos perder dinero.

Los momentos de caídas de tipos de intereses, como estos últimos años que hemos vivido, han supuesto que muchos inversores se encontrasen con unas altísimas rentabilidades de inversiones en renta fija. Tanto directa o a través de fondos de inversión y aparentemente de manera sencilla y sin riesgo.

Según All Funds y Expansión, los 7 mejores fondos de renta fija del año pasado dieron rentabilidades entre el 4.8%, el de plazo más corto (Mutuafondo A) hasta el 28.23% (AXA Renta Fija Euro a Largo Plazo).

El sentido común nos tiene que decir que estas rentabilidades, ambas, son muy altas y difíciles por no decir imposibles, de obtener sin riesgo. Para poder comparar, veamos que se pagaba por la deuda española a principio del 2014.

Si hubiésemos comprado una letra del tesoro español a 12 meses, hubiésemos obtenido un 0.72%. Mientras que si hubiésemos comprado en la primera subasta del 2014 bonos a 10 años, los intereses que nos hubiera pagado ese bono por tenerlo todo el 2014 sería el 3.55%. Como se puede ver, muy lejos de las “otras” rentabilidades que hemos comentado.

¿Cómo son posibles esas rentabilidades? Porque en un entorno de caídas de tipos, el precio de mercado de la renta fija que ya tenemos comprada -de manera directa, a través de fondos de inversión o cualquier otro vehículo-  sube de manera exponencial.

Pagándonos hoy el exceso de rentabilidad que va a obtener hasta su vencimiento. Las rentabilidades de la deuda que hemos comentado antes,  a finales de año se reducían hasta 0.21% en el caso de las letras a 12 meses o el 1.5% en el caso de los bonos a 10 años.

Haciendo unas cuentas rápidas de andar por casa. Si los tipos caen un 1% y yo tengo un bono que vence en 9 años y que paga un 5%, una manera fácil de ver el efecto es multiplicar ese 1% por los años hasta vencimiento, 9. Y más o menos eso será lo que subirá el precio hoy, un 9%. (Nota: los números son redondos para darle sencillez y claridad al ejemplo)

De esta manera, encontramos explicación a las rentabilidades de estos activos el año pasado. Pero, ¿qué va a pasar este 2015?.

La situación es opuesta a la que hemos descrito del año pasado. Los tipos de interés en el caso de EEUU han de subir, probablemente antes de fin de año, y en Europa a pesar del BCE y su famoso QE, hemos visto estas últimas semanas unas subidas que han hecho que nuestro bono a 10 años que en marzo pagaba un 1.15% haya pasado hasta el 2.3% de estos días.

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“Los tipos de interés en el caso de EEUU han de subir, probablemente antes de fin de año, y en Europa a pesar del BCE y su famoso QE”

Es decir, estamos en una situación en la que es más sencillo pensar que los tipos van, despacio pero hacia  arriba, que sostener que nos vamos a financiar más barato.

Veamos el ejemplo anterior con la situación actual de subida de tipos. Los tipos suben un 1% y tenemos el mismo bono con un interés del 5% y un plazo hasta vencimiento de 9 años. Haciendo las mismas sencillas cuentas el precio del bono caería en este caso un 9%.

Es decir, que con la renta fija se puede perder, y  estamos “sufriendo” que no es “rentabilidad fija”.

Esto no significa que tengamos que vender todo lo que suene en nuestra cartera a renta fija. No, en absoluto, pero debemos familiarizarnos con términos como diversificación, duración, vencimiento, bonos corporativos, grado de Inversión, rating…Y por supuesto, las comisiones que nos cobran por gestionar nuestro ahorro.

Hoy por hoy, los bonos tienen más riesgo que la bolsa.

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