NO APRENDEMOS: RENTA FIJA Y RIESGO

¡Cómo pasa el tiempo! Ya estamos acabando otro año y de nuevo bastante complicado. En las bolsas, comportamientos mixtos de los principales mercados y con bastantes dificultades para obtener rentabilidades en activos de renta fija.

La última subasta de letras del tesoro español a 12 meses (el activo más utilizado y considerado por la mayoría de los inversores como el activo sin riesgo de referencia), nos dejó con una rentabilidad de -0,024%. Por no hablar de Alemania, con rentabilidades negativas prácticamente en todos los plazos por debajo de 5 años.

Y en este entorno, de nuevo volvemos a ver que nos ofrecen productos “milagro”, inversiones “seguras”. Nos dicen que son productos sin riesgos, “rentas fijas” con rentabilidades que llegan hasta casi un 4% en algunos casos.

La crisis que lentamente estamos dejando atrás nos debiera haber enseñado algunas lecciones, sobre todo que no existen productos con alta rentabilidad y sin riesgo. No existen, no le demos más vueltas. Pero no hemos aprendido, volvemos a caer en los mismos errores e incluso los justificamos.

“La crisis que lentamente estamos dejando atrás, nos debiera haber enseñado algunas lecciones, sobre todo que no existen productos con alta rentabilidad y sin riesgo”

He tenido la oportunidad de ver cómo a un amigo le han ofrecido una ¨renta fija¨, entendiendo por tal, un producto sin riesgo, con una rentabilidad del 3,10% con liquidez y sin ningún tipo de limitación temporal.

Me ha costado mucho explicarle que, a pesar de lo que parece, la renta fija no es rentabilidad fija y que, por tanto, cuando un bono del tesoro público español a 10 años paga un 1,88% cualquier rentabilidad que la supere, y más en tanto porcentaje, va unida a un riesgo importante.

Por esto, y en un entorno de tipos de interés al alza, podremos perder dinero. A mayor expectativa de rentabilidad, mayor posibilidad de pérdida.

Chiste de Madoff en Prsión
“Le di tres pitillos, y al mes me devolvió un cartón.Este tío es un genio”

Veamos cuál es la situación con la que vamos a arrancar el 2016. Poco crecimiento, por lo tanto resultados empresariales emergiendo del fondo; poca inflación; tipos de interés en Europa bajos mientras que en EEUU subiendo tímidamente tras la subida de este mes – la primera desde el 2006 -, una suave apreciación del dólar y un pequeño rebote de las materias primas.

Este entorno conseguirá que los beneficios empresariales en Europa crezcan gracias al comportamiento del Euro y a un petróleo débil. Lo que puede hacer que las bolsas europeas puedan alcanzar rentabilidades de entorno al 10%, pero no debemos engañarnos, a costa de una volatilidad muy alta.

La bolsa americana está menos interesante por valoración, pero hay que tener algo de exposición. Y de nuevo Japón es un mercado interesante.

Con estas líneas de trabajo, la diversificación va a ser imprescindible. No podemos arriesgar nuestro ahorro a la mala evolución de los resultados de una o unas pocas empresas, países… o incluso a una mala gestión de unos directivos o políticos.

“No podemos arriesgar nuestro ahorro a la mala evolución de los resultados de una o unas pocas empresas, países… o incluso a una mala gestión de unos directivos o políticos”

Eso lo tenemos claro, sin embargo y de nuevo, nos dejamos obnubilar por rentabilidades que, desde el más sencillo sentido común, no pueden ser ciertas sin ir de la mano de unas altas dosis de riesgo.

No es momento de experimentos, invirtamos de manera sencilla a través de productos como los fondos de inversión; buena fiscalidad, una gran diversificación y gestión profesional.

Eso sí, con la seguridad de que a corto plazo y sin riesgo no vamos a obtener prácticamente rentabilidad y que para ello, deberemos añadir algo de bolsa y por lo tanto algo de riesgo. Aunque esta vez, la bolsa, además de rentabilidad, nos añadirá diversificación, es decir, tranquilidad.

Pero el tiempo y la confianza en un buen gestor, esta vez, seguro que nos pagará. Ya lo dijo Benjamín Franklin: “Con la paciencia y la tranquilidad se logra todo… y algo más”.

No aprendemos, y es el momento de hacerlo.

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