Procesión de La Piedad en Zaragoza

ATEO, GRACIAS A DIOS

España es un país con un rico patrimonio religioso al que se suma un gran número de fiestas, tradiciones y celebraciones de origen católico. Un reclamo importante, un atractivo que nos confiere relevancia mundial.

Cientos de miles de personas visitan puntos de la geografía aragonesa para profesar su fe, fe que sienten y la encuentran en Aragón. Un impacto económico que genera 187 millones de euros anuales en nuestra tierra entre alojamientos, comercio, restaurantes o estampitas marianas.

En un radio de 300 kilómetros se concentran al año 12 millones de fieles para visitar los santuarios de Montserrat, Torreciudad, Lourdes y la Basílica del Pilar. Un epicentro que forma parte de la primera Ruta Mariana de España. Un epicentro no solo religioso si no cultural, que forma parte del modelo productivo – tan manido – aragonés.

Un atractivo que también rompe la hora en Calanda y otorga paciencia espiritual en cada sendero del Camino de Santiago aragonés.

Y aun así, cierto sector de la sociedad detesta que esto suceda e incluso engrandezca el nombre de Aragón.

Nietzsche decreto la muerte de Dios, y del escándalo cristiano se levantó la filosofía de nuestro tiempo. Una filosofía que pone en el centro al ser humano, una filosofía que brota de los brazos de una Europa fraterna. No lo olviden.

Y ahora parece que reivindicar el movimiento anti-Iglesia está de moda, como hacen algunos sectores de la progresía más cainita o revanchista. Negando a Dios, e incluso reivindicando un Estado laico.

“Parece que reivindicar el movimiento anti-Iglesia está de moda, como hacen algunos sectores de la progresía más cainita o revanchista”

Algo que comparto y defiendo. Niego a Dios y creo que hay que avanzar en un Estado laico, pero reivindico a la vez el valor histórico, cultural y patrimonial que la Iglesia otorga a Aragón y a España, al mundo en definitiva.

Debemos ensalzar su valor de la forma más noble. Dejémonos de reinas magas electoralistas, solsticios de invierno desde balcones municipales, bautizos civiles que muestran la pobreza intelectual del Ayuntamiento de Cadrete o como se desprecia a la mujer al mostrar unos pechos en el altar de cualquier Iglesia.

“Bautizos civiles que muestran la pobreza intelectual del Ayuntamiento de Cadrete”

Hay en el mundo momentos tan oscuros que necesitamos párpados prestados para seguir creyendo en él. Y el humanismo cristiano nos presta su visión, su forma de entender lo que nos rodea de la manera más solidaria.

Y por eso un artista tan “nietzscheano” como Dostoievski avisaba: «Aunque me probaran matemáticamente que Cristo se equivoca, me quedo con él».

Quedémonos con su filosofía, ensalcemos el humanismo cristiano.

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