El líder de Podemos en Aragón

CARTA ABIERTA A PABLO ECHENIQUE

Distinguido Diputado:

Me permito la licencia de dedicarle estas líneas por el interés que me suscita su figura de parlamentario relevante en nuestras Cortes de Aragón, especialmente en este momento en que se rumorea la posibilidad de que su partido pudiera entrar en el Gobierno del Sr. Lambán. Además es muy piola la complicidad de un diálogo, aunque sea aparente, entre un rosarino maño y un maño porteño.

Si nos encomendaran la labor conjunta de decidir cómo repartir la plata destinada a la solidaridad que supone la redistribución por parte del Estado, creo que estaríamos bastante de acuerdo en priorizar a las personas dependientes y a sus asistentes, así como a los pensionistas con rentas más bajas; porque en ambos casos no tienen alternativa para lograr desde su iniciativa propia incrementar ingresos con los que favorecer su bienestar.

También estaríamos plenamente de acuerdo en la necesidad de tomar las medidas precisas para que los ciudadanos dispongamos de “lo mejor” en sanidad, educación y administración de justicia “que sea posible”.

Donde empezarían nuestros problemas en forma de discrepancia es a la hora de considerar lo que “es posible” y lo que “es imposible”; y también a la hora de determinar quién es el sujeto de decisión acerca de “lo mejor”.

Juguemos a las diferencias. Permítame exponerle mi posición y luego me atreveré a intuir la suya.

Creo que un gobierno puede mantener un cierto nivel de endeudamiento pero que éste no puede ser ni eterno ni descontrolado, salvo que nos importasen un higo las generaciones futuras o nuestros acreedores fueran tontos de remate. Me temo que Vd. tiene un concepto más irreal de lo que sería posible e imposible respecto a la deuda.

Asimismo mi visión es que para incrementar los recursos disponibles para “lo posible” se requiere un escenario de mercado y generación de riqueza global en la que la labor y el tamaño del Estado sea reducido y, principalmente, con carácter de garante. Me temo que Vd. tiene una visión distinta, con el Estado como actor principal de la economía, y con un tamaño que le obligaría a ser un recaudador aún más voraz de lo que ya es.

Así que yo creo que si se aplicasen sus criterios “lo posible” llegaría a convertirse en “lo imposible”. Probablemente Vd. me catalogará de neoliberal, mercantilista o similar; a lo que yo le responderé que la creación de riqueza no admite ideología; y que, por favor, recurramos a la ideología sólo para desarrollar la imprescindible igualdad de oportunidades y la necesaria solidaridad.

Pasemos al segundo punto de discrepancias intuidas: el de quién decide qué es “lo mejor”. Volvamos a jugar a las diferencias.

“¿No le parece evidente que uno mismo es quien debe decidir qué es “lo mejor” para uno mismo? ¿Cómo es posible que le parezca mejor que el Estado decida qué es “lo mejor” para cada persona?”

¿No le parece evidente que uno mismo es quien debe decidir qué es “lo mejor” para uno mismo? ¿Cómo es posible que le parezca mejor que el Estado decida qué es “lo mejor” para cada persona? Porque eso es lo que subyace en la obsesión por oponerse a permitir que convivan opciones públicas y privadas en educación, sanidad, gestión de puestos de trabajo para desempleados, medios de comunicación, etc; o en la negativa a aceptar que la necesidad innegociable de lo publico es sólo en cuanto a su titularidad, y que se debe poder hablar y decidir en cada caso, y sin prejuicios, dónde y cuándo conviene una gestión pública, privada o mixta.

Para terminar de nuevo alineados como al principio de esta carta, y no discordantes como en los puntos centrales de la misma; estoy seguro que defenderíamos juntos los valores de los derechos civiles y las libertades ciudadanas.

No quiero dejar de expresarle mi reconocimiento por el ejemplo y pedagogía que supone para todos la admiración por el esfuerzo que realiza en el desempeño de su trabajo desde su capacidad diferente. Se ha crecido en sensibilización social gracias a muchas personas como Vd. que superan cada día dificultades más exigentes que a las que nos enfrentamos la mayoría.

También le agradezco que su formación intelectual y académica esté muy por encima del nivel medio de nuestros diputados. Asimismo estoy convencido que Vd. redacta habitualmente sus propios discursos, y que cuando ocasionalmente se los pudieran elaborar sabría muy bien lo que lee. Lamentablemente no de todos los diputados de nuestras Cortés de Aragón se puede decir lo mismo.

“Aprecio y estimo que sea Vd. un verso suelto en Podemos, un no creyente en todos los dogmas y maneras de Iglesias.”

Un último reconocimiento y una petición final. Aprecio y estimo que sea Vd. un verso suelto en Podemos, un no creyente en todos los dogmas y maneras de Iglesias. Si todos los políticos tuvieran esa virtud la bota de la partitocracia que nos aprieta el cuello nos presionaría menos. Además no estaría lindo que no destacase como díscolo quien comparte tierra de nacimiento con el Che Guevara.

Y la petición. Le pido que contribuya a poner un poco de luz en el concepto de pobreza. Vd. debe saber muy bien la pobreza real que hay en muchas zonas del conurbano bonaerense y en otras partes de la Argentina y de toda América Latina. Por ello, no contribuya a arrojar datos de porcentajes de pobreza o riesgo de pobreza que con tanto sectarismo como desvergüenza se manejan al respecto de la población española. Trabajemos todos juntos por la pobreza cero con la máxima sensibilidad y solidaridad; pero desde la verdad del diagnóstico, sin mentir ni mentirnos.
Gracias por disculpar mi atrevimiento.

Atentamente.

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