CONTRAPODER POLÍTICO EN ARAGÓN: NI ESTÁ NI SE LE ESPERA

Es célebre el término cuarto poder para referirse a la prensa (los medios, diríamos hoy). Pero también es un hecho reconocido, y en la actualidad especialmente necesario, la función de los medios de comunicación como contrapoder; y en particular, como contrapoder político.

Mi desempeño profesional es en el mundo de la empresa, pero sin experiencia o conocimiento de la empresa periodística en particular; por lo que no soy quién para hacer reflexiones públicas ni sugerencias al respecto de sus modelos de gestión. Pero como ciudadano aragonés, y por ello sometido al poder político aragonés, sí me afecta; y por ello me preocupa, el estado de salud y el estado del arte de los medios de comunicación en Aragón.

Podría pensarse que el contrapoder político es una tarea que está en manos de los grupos políticos de la oposición en cualquiera de las instituciones públicas. En mi opinión, nada más lejos de la realidad. El poder político va mucho más allá que el poder de gobierno. Del poder político forman parte tanto los miembros de los gobiernos como los de la oposición; tanto los partidos políticos que mandan en las instituciones, como el resto de los partidos políticos que las ocupan como teórica oposición.

Todos juntos forman parte de la pata política, o politiquilla, del manido concepto de la casta (ampliamente difundido por el ínclito cantamañanas). El poder político es, básicamente, un conjunto de individuos unidos por el hecho de que casi todos tienen mucho que perder si algún compañero de institución o gremio político tuviera la osadía de dar a conocer las continuas patadas a la democracia real que protagonizan ellos y sus partidos. Una hermandad basada en la asunción de que si a alguno se le ocurriera poner el dedo en alguna llaga propia o ajena, dejaría de formar parte del olimpo político; o dicho de otro modo, un seguir haciendo de la complicidad y el silencio ese arte practicado desde siempre, y sin el cuál no habrían podido llegar hasta ahí.

Por tanto, a los ciudadanos no nos queda otra que mirar anhelantes a los medios de comunicación; en busca de adalides del contrapoder que limiten, o al menos modulen, los desmanes democráticos del poder político gremial. Y aquí es donde si el paisaje español es triste, el cuadro costumbrista aragonés es desolador.

Basta leer y escuchar cada día los temas que se tratan, y cómo se tratan, para descubrir que el rol de investigación y denuncia suele brillar por su ausencia. Basta hablar con los periodistas y conocer las circunstancias profesionales de la mayoría; para llegar a la conclusión de que esa función del contrapoder político en Aragón ni está ni se le espera. Salvo ante honrosas excepciones, la clase política aragonesa se siente segura porque sabe que están casi todos en el mismo barco de la zona de confort; que entre todos ellos rige el no nos haremos daño, ¿verdad doctor?; y que si la cosa llegase a ponerse fea por algún exceso de torpeza o algún pardillo que aún no sabe de qué va esto ya se arreglarían entre los de arriba

“Basta hablar con los periodistas y conocer las circunstancias profesionales de la mayoría; para llegar a la conclusión de que esa función del contrapoder político en Aragón ni está ni se le espera”

Y así, sólo algunos casos de desvergüenza política extrema o casual, o alguna bala perdida desde las redes sociales; se cuelan ocasionalmente para perturbar la paz de la manada. Y casi siempre apareciendo antes en medios nacionales que locales, merced a la decente perseverancia de algún valiente corresponsal, o algún pata negra sin complejos en este terruño y con sobredosis de agallas y principios.

Los polvos de la falta de contrapoder político son los que nos traen después el lodazal de la corrupción. Ésa sobre la que ya tiene que actuar el poder judicial; que ni debe ni puede intervenir en ese caldo de cultivo de potenciales corruptos que viene siendo la escasa ética política y la falta de democracia interna en los partidos políticos.

“Los polvos de la falta de contrapoder político son los que nos traen después el lodazal de la corrupción”

Mientras no seamos mayoría los que tomemos conciencia de esta penosa situación y urgente necesidad; mientras no sólo exijamos, sino que cada uno seamos para los periodistas fuentes de información continua de los desmanes que podamos tener ocasión de ver; y mientras las historias contrastadas de esos periodistas no sean para sus jefes prioridad frente al no me jodas, esto no lo podemos publicar ahora… ; mientras tanto seguiremos siendo sólo un querer y no poder, un escenario fallido de libertad, una más de las Comunidades irrelevantes en esta pizpireta democracia de la señorita Pepis.

3 comentarios en “CONTRAPODER POLÍTICO EN ARAGÓN: NI ESTÁ NI SE LE ESPERA

  1. Totalmente de acuerdo, aunque hay un resquicio de esperanza en algunos nuevos medios digitales independientes. Lo malo es que lo tienen muy difícil para sobrevivir. La de periodista es una profesión desprestigiada y despreciada, como casi todas las que tienen que ver con el pensamiento y no con la producción de bienes materiales.

    Por otra parte, hay otra cuestión que es tanto o más preocupante: la ciudadanía está tan saturada de escándalos que no le caben más. Los medios lo tienen difícil para atraer la atención sobre algo, por grave que ese algo sea. Cuando lo consiguen se ceban en ello, a veces de modo injusto o desproporcionado.

    La solución pasa por una verdadera regeneración de la clase política. Toni Cantó acaba de estrenar una obra de teatro política en la que los tics más despreciables de la política son tratados con cierta dosis de complicidad humorística, que debería ser ya inaceptable. El Mundo publicaba hace unos meses un publirreportaje sobre Fran Hervías, riéndole las gracias como el Mr. Wolf de Ciudadanos. Actitudes como esa son equiparables a las bromas machistas que hace unas décadas eran moneda común y aceptada. Hoy ya no lo son porque ha cambiado nuestra cultura. Sólo un cambio cultural provocará un cambio real. En ese cambio tenemos que esforzarnos todos: ciudadanos, medios de comunicación y partidos políticos.

  2. Bravo!!!
    En democracia son imprescindibles la separación de poderes y la independencia del 4º poder.
    También es absolutamente necesaria la implicación de la ciudadanía en los asuntos públicos.
    Mientras vamos al fútbol y vemos telebasura, otros se aprovechan de nuestra falta de sentido crítico para enriquecerse de la forma más ruin: robando a quienes han depositado en ellos la confianza.

  3. Y esto lo opina alguien que hizo todo lo posible por tener un cargo, insultando a compañeros y compañeras que no tenían formación superior y que, al no conseguirlo montó la de Dios.

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