Cobrar una supuesta deuda

¿DEUDA HISTÓRICA? ¿DE QUIÉN Y CON QUIÉN?

Recientemente el Partido Aragonés ha pedido al Gobierno de Aragón que negocie con el Gobierno de España la “deuda histórica”. Para ello el PAR ha presentado una proposición para que el Gobierno autonómico “calcule la cuantía de esa deuda histórica”.

Si nos remitimos a los argumentos exhibidos por otras comunidades autónomas que han llevado a cabo previamente esta reclamación, “(…)la deuda histórica se refiere al déficit con el que fueron transferidas las competencias a una Comunidad y por la situación de subdesarrollo de la que partía la Comunidad…”

“(…)habituales mascaradas del botaratismo disfrazado de descentralización”

Sustituyamos “Comunidad” por el nombre de cualquier comunidad autónoma, y cambiemos PAR por cualquier partido nacionalista o aprovechado, generalmente de izquierdas (al menos eso dicen ellos; cuando una de las características de la izquierda siempre fue el internacionalismo, que es algo opuesto al nacionalismo…); y estaremos ante cualquiera de las habituales mascaradas del botaratismo disfrazado de descentralización, de la ignorancia protegida por los complejos, de la pantomima legal para enmarcar acuerdos de sostenimiento mutuo entre partidos centrales y locales para seguir controlando cada uno su corral.

Para el ciudadano informado y sensato que espero ser, la expresión “deuda histórica” entre diferentes administraciones del mismo Estado me resulta especialmente irritante. Y no sólo eso, sino que me mete el miedo en el cuerpo: ¿compararán mis hijos la suma del importe de la comida, ropa, medicinas o regalos que amorosamente he procurado en su vida, y el que de ellos menos le sume me pedirá la diferencia? ¿Llevarán cuentas mis amigos de las cervezas que hemos pagado cada uno, y alguno me reclamará con intereses las 12 jarras, 7 tubos, 5 cañas y 2 penaltis que me pueda llevar de adelanto pagadas?

Aunque visto de otro modo, ¿podría yo ahora mismo sacar un pico mensual para la hipoteca reclamando a mis padres el daño moral que me produjo vivir hasta los 10 años de edad en el régimen franquista que ellos no supieron enfrentar, hasta el punto de que el dictador se les murió en la cama? ¿Podré reclamar más propinas a mis abuelos porque sacaba mejores notas que el resto de sus nietos, y sin embargo nos daban la misma paga a todos?

El desahogo y la cutrez intelectual y moral de nuestros políticos no tiene límite, pero cada vez me hace menos gracia y me apetece menos dejarla pasar. ¿Deuda histórica? Muy bien, hablemos de ella y reclamémosla. Vamos a ver quién le debe a quién y cuánto.

¿Cuánto dinero hemos perdido los aragoneses como consecuencia de la incapacidad, insensatez o negligencia por acción u omisión de los sucesivos Gobiernos en: licitaciones públicas que han costado mucho más de lo presupuestado, obras que no han cumplido la función para las que fueron concebidas o directamente iniciadas y no acabadas, años de televisión pública aragonesa insoportablemente banal y cara para mal cubrir exiguos objetivos sociales que tendrían mejor desempeño con otras formas y menos costes, PLAZAs, aeropuertos e infraestructuras desproporcionadas o absurdas, polígonos industriales vacíos, parcelaciones urbanísticas ruinosas, motorlands, justicia tardía que ya no es justicia, leyes pregonadas sin dotación presupuestaria, competencia desleal a la iniciativa privada, etc? ¿Seguimos?

El día que los ciudadanos calculemos la deuda histórica de los impuestos que nos han dilapidado; de lo que podía haber ido a una mejor educación, sanidad, justicia y atención a la dependencia; y sin hablar de lo que podríamos reclamar como deuda histórica por daños morales al mentirnos sistemáticamente en campañas electorales y tratarnos como estúpidos ingenuos el día después; ese día los apoderados de los partidos políticos aragoneses saldrán corriendo, y no habrá ceros suficientes para escribir el importe de la responsabilidad civil subsidiaria que deberían pagar los partidos políticos por todos los desmanes que han hecho sus representantes cuando han ocupado puestos institucionales.

Deuda histórica también es la que deberían tener con sus propios simpatizantes y votantes la serie de dirigentes del PAR que han hecho de un partido respetable en tiempos de Don Hipólito Gomez de las Roces, y con mayoría para gobernar, una muletilla impresentable de apoyo alternativo a PP y PSOE mediante intercambio de favores de nulo interés para la ciudadanía, pero muy rentables para seguir teniendo poder con el que intercambiarse demasiadas cosas poco edificantes.

¡Deuda histórica…! Hayan escondido o finjan encontrar lo que quieran en la farragosa letra de las leyes, éstas tienen un espíritu que debería sonrojarlos ante tamaña obscenidad de petición. Pero como éstos no se sonrojan por nada, ese espíritu al menos nos debería a nosotros encender el alma y la conciencia para empezar a intentar cobrarles su deuda con nosotros en los juzgados, con demandas que al menos les tengan preocupados unos años; porque tal y como funciona la justicia, no tengan ninguna duda que esas denuncias por la deuda acabarían siendo más que históricas, casi eternas.

¡Ay, deuda histórica…! En Aragón somos tan buenos y, con perdón y cariño, tan tonticos; que aún no hemos sabido sacar la rasmia suficiente para decirles a estos “genios” del PAR y al resto de la tropa de la partitocracia lo que el gran Labordeta le dijo al ministro Cascos desde la tribuna del Congreso: “Váyanse Vds. a la m…”

2 comentarios en “¿DEUDA HISTÓRICA? ¿DE QUIÉN Y CON QUIÉN?

  1. Buenas tardes:
    Después de leer su artículo, me gustaría puntualizarle una cosa. Soy un recién llegado al nuevo PAR. Entiendo que se habrán cometido muchos errores y negligencias por obra u omisión, pero la nueva gente que acabamos de llegar (sobre todo a Zaragoza ya que hablo por mí mismo) venimos a servir a la gente.
    Yo no cobro ni un euro ni lo pido pero mi interés es crear una nueva Zaragoza dando cabida a todos, con mejores servicios, equipamientos, ayudas a jóvenes, personas mayores y todo aquel que lo necesite.
    Por tanto, le pediría que si tiene a bien también hable con nosotros para que pueda hacerse un juicio de valor con más opiniones.
    Un cordial saludo y enhorabuena por su trabajo. Le he descubierto hace relativamente poco tiempo y me encanta.

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