ELECCIONES VASCAS Y GALLEGAS EN CLAVE ARAGONESA

Minutos después de que las empresas españolas que han gestionado los recuentos electorales hayan vuelto a dejar constancia de una eficiencia y metodología al máximo nivel mundial, los resultados de las elecciones vascas y gallegas que acabamos de conocer permiten lecturas a muchos niveles, entre ellos, en clave política aragonesa. 

Siendo la globalización una corriente inexorable, pocas cosas resultan menos globales en su lectura e interpretación que cualquier elección en España. Esto es así como simple consecuencia de la falta de objetivos comunes entre los propios partidos, y como constancia de que la política en España es un asunto de cuadrillas; donde prevalecen los objetivos y necesidades de los individuos, con los justos disimulos mal logrados y el triste espectáculo de los paniaguadillos tras cada hamelin.

En esta ocasión este cúmulo de circunstancias ha permitido que en todos los cuartelillos generales de las formaciones políticas de Aragón prevalezca la satisfacción razonablemente justificada.

En el PP no pueden sino celebrar la contundente victoria de Núñez Feijoó, por el respaldo que encuentran los rajoyistas de cara al próximo devenir electoral o presidencial de D. Mariano; o frotarse las manos por la reválida aprobadísima del más que probable delfín monclovita que apunta a ser D. Alberto (otra cosa es para el resto de los españoles, que no hacemos sino preguntarnos qué hemos hecho para merecer tal sucesión de caudillos militares y civiles como nos llueven hace décadas desde Galicia, en vez de nécoras y percebes).

En el PSOE aragonés, Javier Lambán y los suyos salen muy bien parados tras su atrevimiento cuestionando los objetivos y maneras de Pedro Sánchez y sus panchovillas de Ferraz. Ha estado prudentemente audaz el presidente aragonés en su forma de abanderar el socialismo no periférico junto a otro barón como Page. Como cuanto peor, mejor; brindis también en las filas socialistas aragonesas.

En Podemos tienen tantas ramas, que siempre hay para reír o llorar se pose el pájaro en la que se pose. Pero es innegable que el sorpasso de la marea criolla de cada terruño a los caducos socialistas desubicados e inconsecuentes es un nuevo activo en manos de los podemitas; y no precisamente gracias al calvinismo de Iglesias. Así que imagino a Echenique entonando con logico alborozo una estrofa más del célebre chúpamelamingadominga.

En el PAR y CHA no pueden ver sino recorrido futuro y sueños de grandeza, imposibles en tierra habitualmente sensata como Aragón, de lo que se puede llegar a abarcar declarándose nacionalista de derechas o de izquierdas en las infinitas pseudopatrias estatales.

En Ciudadanos, el trabajado y merecido ridículo vasco y gallego, que no hace sino constatar el enorme fraude político del bodrio anaranjado, tiene una lectura positiva en clave aragonesa. Teniendo aquí menos vergüenza política que casi ninguno, les va mejor que a casi todos; y les invita a aplacar sus iras internas porque esto no va a dar para más y deberían venerar la suerte y los trapicheos que les han llevado hasta dónde están, porque el chollete y el chanchullete no van a dar para más; y discutir entre vulgares les va a cansar para nada.

En IU, o como toque llamarse en cada ocasión, siempre están contentos; porque siempre hay algo que festejar; y si no lo hay, se inventa, que para eso y mucho más da el progresismo populista de toda la vida.

Y para todos Ustédes, ánimo y paciencia, que ya termina en seguida esta actuación de teloneros políticos vascos y gallegos, y en nada retornará el familiar estruendo de los bufones nacionales, españoles, estatales o globales, según prefieran adjetivar. Que para eso se inventaron las autonomías y la tolerancia lingüística, para que cada uno apellido como le guste a los que resulta imposible denominar sino bufones de la corte.

 

Feliz Otoño desde esta humilde Primavera.

Un comentario en “ELECCIONES VASCAS Y GALLEGAS EN CLAVE ARAGONESA

  1. La primavera y el otoño se parecen en algunos de sus efectos externos, como la temperatura o las precipitaciones, aunque son estaciones totalmente opuestas en esencia. Lo mismo ocurre con los políticos buenos y los políticos malos. Los malos creen que se parecen a los buenos porque hacen cosas parecidas, pero lo que cuenta es lo esencial y los políticos que han venido a la política a buscar ocupación y relevancia sólo se parecen a los buenos políticos (que debe de haberlos habido alguna vez) en la temperatura corporal, 36,5 grados más o menos, y en la forma de expulsar sus fluidos corporales.

    Gran artículo, Don Manuel.

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