LA VERDADERA BATALLA CONTRA LA CORRUPCIÓN

Me encantan las palabras. Son como piezas de un mecano infinito y fascinante, células macroscópicas de un Lego inabarcable para la imaginación; fuente de inagotable belleza en forma de vocablos integrados.

Como en las cosas del querer, en las cosas del lenguaje la buena intención no es garantía de nada más que de sí misma. Sea como fuere, voy a arriesgar con los significados y matices de algunas palabras.

El 23 y 24 de marzo próximos el presidente Obama estará en la Argentina en un viaje que bien puede calificarse de histórico, aunque no tanto como el que le llevará a Cuba los días precedentes. La fecha coincide con el aniversario del golpe de Estado perpetrado por militares argentinos en 1976. Calificando las mentes que encuentran relación entre las fechas del viaje y la memoria de la atroz asonada de los milicos es como empecé a darle vueltas a la palabra enfermizo.

Enfermizo, el adjetivo que señala a alguien o algo como falto de salud, que enferma con frecuencia, que es capaz de ocasionar enfermedades.

Sanar a un enfermo es curación, protegerse de lo enfermizo es prevención. Y madres y maestros siempre nos han dicho que es mejor prevenir que curar. Todos los enfermos no se pueden curar, pero todos los comportamientos enfermizos sí se podrían llegar a evitar.

La corrupción es una gravísima enfermedad de las personas. La corrupción política es una gravísima enfermedad de las sociedades, quizás la más letal en las sociedades democráticas. ¿La enfermedad es a lo enfermizo como la corrupción es a…? No estoy seguro de estar en lo cierto, pero creo que podríamos llamarlo corruptivo. Corruptivo podría ser el adjetivo que calificase a algo como falto de salud democrática, que genera corrupción con frecuencia, que es capaz de favorecer la aparición de los corruptos.

Insistiendo en que es mejor prevenir que curar; y al hilo de las propuestas, comparecencias, posiciones y acuerdos que han tenido lugar en las Cortes de Aragón la pasada semana; me pregunto qué hacen los políticos aragoneses queriendo luchar contra la corrupción en vez de enfrentarse a lo corruptivo. La corrupción es una realidad inexorable de la condición humana; y por ello no es combatible como tal, en todo caso sólo puede y debe ser castigada.

La verdadera batalla hay que darla a lo enfermizo, a lo corruptivo; a ese escenario que, en cuanto se inclina, deja vía libre a una ley de la gravedad del ser humano social: abusar de la posición de poder para el interés personal por encima del interés general.

La criticidad del quehacer legislativo no está en determinar en qué momento llamamos político descarriado a alguien que ya viene potencialmente descarriado; sino en cercenar la posibilidad de que haya un quién, un cómo, un por qué y un cuándo que permitió llegar ahí a alguien que no pueda corresponder a las gratitudes recibidas sin hacer un uso abusivo del poder que ostenta derivado de esas gratitudes recibidas. Con esta visión tan restrictiva como necesaria de lo corruptivo; y teniendo en cuenta cómo es y funciona la partitocracia en particular y la política en general;  ¡qué pocos diputados de éste y de casi todos los parlamentos saldrían indemnes!

“Los parlamentarios aragoneses puede que estén muy satisfechos (…). lo corruptivo pasea impávido por sedes, pasillos y despachos”

Los parlamentarios aragoneses puede que estén muy satisfechos de sus decires y algunos haceres contra la corrupción. Condenan a los corruptos y afirman luchar contra ellos. Pero un simple repaso a las realidades de sus partidos, historias, procedimientos, circunstancias; muchas conocidas por todos y muchísimas más conocidas sólo por unos pocos; mostraría que lo corruptivo pasea impávido por sedes, pasillos y despachos; y lo seguirá haciendo sin dificultades que se atisben en el horizonte.

Considerando que para los políticos hacerse el harakiri no forma parte de las costumbres occidentales; y que los ciudadanos de condición más humilde bastante tienen cada día con esforzarse en lograr pan y techo suficiente para los suyos; la necesidad urgente de plantar cara a este desastre de lo corruptivo que nos carcome está en la clase media. Pero, desgraciadamente, lo que se dice plantar; los de clase media sólo plantamos el pandero en el sofá, enarbolamos la cerveza o el modelito, mientras repasamos el calendario de liga, el top-ten de bares de tapas o el próximo destino de fin de semana.

“Que bueno es que haya políticos impresentables a diestra y siniestra, que nos ayuden a auto engañarnos”

Ya hablaremos con más tiempo de estos, de nosotros, de los tranquilos majetes en el sillón. Que bueno es que haya políticos impresentables a diestra y siniestra, que nos ayuden a auto engañarnos pensando que nosotros somos unos divinos…

Un comentario en “LA VERDADERA BATALLA CONTRA LA CORRUPCIÓN

  1. La corrupción es el mal que nos ha entrado por dejarnos a los ciudadanos sin control en lo que nos afecta. solo pintamos algo 15 días cada 4 años. una vez cerradas las urnas nuestro voto puede servir para cualquier negociación pero nunca para pedir responsabilidades de porque han dicho o hecho una cosa si hace unos minutos habían dicho lo contrario. Demasiado tiempo las mismos personas viviendo de y para la política trae CORRUPCION. Al final mas que dedicarse a favorecer la vida a los PAGADORES DE LA JUERGA, se dedican a POLITEQUEAR y siempre pensando en su partido que es el que al final los ha puesto en ese sitio. Cuando una persona se cree el rey del bambo la corrupción no la ve como tal sino algo normal.

Deja un comentario