Ley Propuesta por Podemos

EMERGENCIA SOCIAL: LO URGENTE Y LO IMPORTANTE

Una de las constantes que han marcado la política aragonesa y española desde aquel lejano Mayo de 2010 en que la troika nos intervino sin abrir en canal, ha sido el problema del empobrecimiento derivado de la crisis, y de cómo responde al mismo el Estado.

Es evidente que miles de personas lo pasan o han pasado fatal, y que la situación ha derivado en auténtica emergencia. Al mismo tiempo, es evidente que el Estado de quien se piden respuestas pasa también por una situación de emergencia, pues no le llega el dinero para hacer frente a todo.

En ese contexto de emergencia social y estatal se produjeron las elecciones del nuevo tiempo político (las de Podemos en adelante: de las Europeas a hoy). Como era de esperar, la emergencia se convirtió en un tema capital de los discursos. La emergencia, sobre todo, de las personas, y no tanto la del Estado, a quien se considera capaz de incurrir en gastos de forma ilimitada.

Como también era de esperar, quienes más comprometidos se mostraron con la emergencia de las personas, se hicieron con el poder en muchas partes, como este nuestro Aragón en las elecciones forales, las que la ley llama autonómicas.

Alcanzado el poder, toca decidir, y es entonces cuando aparece el problema de la emergencia en su totalidad: emergencia de las personas, pero también emergencia de las arcas públicas. Y es en este delicado momento cuando se ve la pericia de un buen político: saber distinguir lo urgente -cubrir mínimos vitales- y lo importante -no afectar a los derechos conquistados.

“(…)a la vez que se introducen nuevas ayudas para paliar la urgencia, se recortan otros derechos como por ejemplo la asistencia jurídica gratuita.”

Con ocasión de los presupuestos, se ha podido ver que, a la vez que se introducen nuevas ayudas para paliar la urgencia, se recortan otros derechos como por ejemplo la asistencia jurídica gratuita. Es evidente que comer a diario es más importante que lograr que te hagan justicia. Sin embargo, si con lo urgente desvestimos lo importante, antes o después se verán consecuencias a largo plazo negativas. No me gustaría estar en la situación de los actuales inquilinos del Pignatelli. Pero si quieren un consejo, les diría que sepan diferenciar bien lo urgente de lo importante, pues si se ponen como urgentes cosas que solo son importantes, muchas otras cosas importantes (como la asistencia jurídica gratuita), acabarán desapareciendo, y el balance a largo plazo será un empeoramiento.

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