LA SANA FORALIDAD

La prensa de estos días da noticia de los movimientos tectónicos en la izquierda: el PSOE aspira a conquistar a la CHA como socio para las listas al Senado, birlándole con ello al “espacio del cambio” o “espacio Podemos” un socio para evitar la sangría excesiva.

Tanto si lo consigue como si no, el movimiento del PSOE es la punta de un iceberg que ahí seguirá mucho tiempo: el problema territorial en España. Como todo el mundo sabe, España vive desde hace al menos tres siglos en una interesante tensión entre centralistas y secesionistas. En Catalunya y Euskadi, y en menor medida en Galicia, han existido desde hace más de un siglo fuerzas políticas partidarias de la secesión. Fuerzas que consiguieron alcanzar la autonomía como solución durante la II República, fuerzas que han marcado muchos ritmos políticos.

Debido al protagonismo de dichas fuerzas, al hablar del problema territorial, se suele plantear una fuerte dialéctica entre centralistas y secesionistas. Al plantearla, se olvida con ello la tercera vía: en otros cuatro territorios no menos históricos (las comunidades forales de Navarra y Aragón, las islas Baleares y Pitiusas y el Reino de Valencia o País valenciá) ha existido siempre un hecho diferencial, una fuerte identidad política, y sin embargo ello no se ha traducido en un posicionamiento secesionista, si no en un particularismo sano, no rupturista con el conjunto de las Españas.

Un particularismo que se articuló mediante la preservación de estatutos particulares o fueros, y que por ello podríamos llamar la sana foralidad. Una corriente que ha servido de fundamento a fuerzas como la antigua Unión Navarra, la actual UPN, la Derecha Regional Valenciana, el Partido Aragonés, Unió Mallorquina, o fuerzas de izquierda como el PSM, el Bloc (germen de Compormís) o la CHA, los cuales siempre han preferido hablar de federalismo, pero encarnan lo mismo: fuero sin secesión, o sana foralidad. Partidos todos ellos que no por defender a una zona aspiran a la ruptura, y que por tanto son mucho más compatibles con los partidos de ámbito estatal como el PP o el PSOE (por todos son conocidos los acuerdos de AP y el PP con PAR, UV, UPN, UM).

“Un particularismo que se articuló mediante la preservación de estatutos particulares o fueros, y que por ello podríamos llamar la sana foralidad”

Cuentan quienes han estudiado Podemos y su método, que el Dr. Errejón estudió a fondo la dinámica territorial de Bolivia y como esta ayudó a Evo Morales a conquistar el poder, y que desde esa experiencia objeto de su tesis doctoral se ha articulado el posicionamiento de Podemos en el tema territorial (ver el libro de Enrique Fonseca y David Álvaro El método podemos, editorial Ultima línea, 2015, págs. 35 a 38).

Un posicionamiento confederalista que garantiza acuerdos con fuerzas para-secesionistas y que por ello permite competir electoralmente con las fuerzas secesionistas (Bildu en Euskadi, ERC y la CUP en Cataluña, BNG en Galicia).

“Cuentan quienes han estudiado Podemos y su método, que el Dr. Errejón estudió a fondo la dinámica territorial de Bolivia y como esta ayudó a Evo Morales a conquistar el poder”

El movimiento del PSOE hacia Compromís (País valenciá), Mes (Baleares) y la CHA es una gran jugada, pues si logra el pacto obtendrá una credencial para disputar a Podemos el voto periférico. Una jugada que se apoya en la tercera y sana vía: la de la sana foralidad. Una vía en la que Aragón lleva la delantera.

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