reivindicación nacionalista

Huesca, España, junio del 2017

¿Quieres ser agente de aduanas en Fraga?

¿Cómo?, le responde su amigo.

Sí, hombre. Que tal y como van a poner el puesto fronterizo en Fraga, han convocado plazas para agentes aduaneros y yo me voy a presentar…

Tan ridícula como inquietante puede ser esta conversación entre amigos dentro de tan apenas 18 meses, los que según Puigdemont, el presidente de la Generalitat, faltan para la proclamación de la independencia de Cataluña.

Sabemos que esto no va a pasar, pero de alguna manera hay agentes, en esta ocasión económicos, que anticipan cualquier tipo de circunstancia.

La separación de Cataluña sería catastrófica para los propios catalanes, ¿y para los aragoneses?

Pues la cosa tiene miga. Hay datos que pueden adelantar lo que en los próximos meses puede suceder. En los últimos dos años más de 300 empresas con sede en Cataluña han decidido cambiar su sede a poblaciones aragonesas. Estos movimientos pueden multiplicarse en los próximos meses. La más sonada ha sido la de la multinacional Valeo que traslada su planta de Martorelles en Barcelona a la de Zaragoza que se nutrirá con más de 200 nuevos empleos.

“El 25% del total del comercio de Cataluña con el resto de España se realiza en Aragón. Somos sus mejores clientes.”

Mirando al futuro y algunas cifras. El 25% del total del comercio de Cataluña con el resto de España se realiza en Aragón. Somos sus mejores clientes. Es evidente que una Cataluña fuera de la UE tendría más que complicado vender sus productos en nuestra tierra. Proveedores locales podrían proveer productos que vienen de Cataluña e industriales aragoneses seguro que suplirían a catalanes en el resto de España.

“Sería el momento de que estadistas españoles vieran en un eje central pirenaico la posibilidad de una alternativa geopolíticamente estable sin las hipotecas nacionalistas de los pasos de Irún y La Junquera.”

En el campo de las infraestructuras hay una que es capital para Cataluña: el corredor mediterráneo. Sin financiación de la UE es muy complicado sostener semejante obra. Sería el momento de que estadistas españoles vieran en un eje central pirenaico la posibilidad de una alternativa geopolíticamente estable sin las hipotecas nacionalistas de los pasos de Irún y La Junquera.

¿Y qué van a hacer los inversores extranjeros que tienen sus miras puestas en Cataluña? No hace falta coger una bola de cristal. Sencillamente hay que mirar los datos actuales. Las inversiones extranjeras en Cataluña durante 2015 han descendido más del 10% mientras que en el resto de España han crecido por encima de ese 10%.

¿Es hora de que Aragón y su locomotora, Zaragoza a la cabeza, aprovechemos esta oportunidad? Aragón es un territorio sin tensiones políticas centrífugas, con cierta estabilidad normativa, con unas infraestructuras de comunicación envidiables, con suelo industrial y capacidad productiva instalada a precios muy competitivos… ¿acaso inversores extranjeros saben ponernos en el mapa?

Desgraciadamente el gobierno socialista de Lambán teledirigido por el podemita Echenique no es la mejor carta de presentación ni garantía de que esas oportunidades puedan ser aprovechadas por los industriales catalanes para que fijen sus ojos en Aragón y continúen en nuestra tierra sus proyectos empresariales.

Mientras tanto igual me pienso también yo echar instancia y presentarme para agente de aduanas en Fraga. Al tiempo.

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