cartel sobre la nueva política

Cs Y PODEMOS EN ARAGÓN: El envejecimiento prematuro de la nueva política

28 de enero de 2016. En el palacio de la Aljafería, sede de las Cortes de Aragón, se vivían los momentos previos a la votación de los primeros presupuestos de la era Lambán. Estos presupuestos venían precedidos de la votación del límite de gasto y de una más que contundente subida de impuestos con la excusa de la mejora de los servicios públicos. Parezca que sólo incrementando las partidas se mejore la prestación de los servicios.

“Ese realismo mágico de nueva factura propiciado por la nueva política nos podría llevar a ese otro realismo, el trágico, pasando por un hiperrealismo rayano en el surrealismo; tan aragonés, por cierto.”

¿Reformas de peso?, ¿mejoras decididas y valientes en las formas de gestión de la cosa pública? Pues tendremos que esperar. Ese realismo mágico de nueva factura propiciado por la nueva política nos podría llevar a ese otro realismo, el trágico, pasando por un hiperrealismo rayano en el surrealismo; tan aragonés, por cierto.

Y hablando de nueva política. En estas primeras semanas de 2016 y ya habiendo concluido el primer octavo de legislatura, no puedo por menos que hacerme una pregunta: los nuevos partidos, ¿son tan nuevos? A mí, personalmente, me parece que no.

Por edad yo debería identificarme con alguno de los dos partidos de los llamados nuevos o emergentes (quizás ya emergidos). Si tienen algo de novedad y en esto estaremos de acuerdo, será en que no se habían estrenado en responsabilidades de tipo ejecutivo. Ya hizo bien Pablo Iglesias cuando tocó retirada ante la posibilidad de presentarse con la marca de Podemos en los grandes ayuntamientos de nuestro país. Hubiera sido un error. Pero el tiro resultó algo desviado. Las plataformas electorales de izquierda extrema que se presentaron el pasado mes de mayo no han podido dejar de identificarse con el partido morado.

Zaragoza en Común y sus medidas de emergencia social.

Así en nuestro terruño, Pedro Santisteve está obligado un día sí y otro también a explicar que no es de Podemos y que ZeC (Zaragoza en Común) “no” es Podemos, aunque en verdad existe una correa de transmisión perfecta y una coordinación política entre lo que se hace y se dice en la Plaza del Pilar y en la Aljafería. Ni Pablo Echenique oculta el juego de cromos (que no de tronos) entre ayuntamiento de Zaragoza y Cortes de Aragón.

Fíjense en lo rocambolesco del tema. PSOE con Podemos sube impuestos en la Comunidad. PSOE con PP evita que suban impuestos en Zaragoza. PSOE y su impuesto sobre la contaminación de las aguas impone una subida impositiva en el recibo del agua que en Zaragoza puede triplicarse. El PSOE juega bien sus bazas y el efecto mayor de la subida de impuestos la realiza a través de un recibo que emite el Ayuntamiento del filo-podemita Santisteve. La jugada no puede estar mejor diseñada… Ya voy entendiendo qué es esto de la nueva política.

Pero sí. Hay otras muchas cosas que sí que responden a la nueva política. Esa que nos vendieron en época electoral revestida de emponderamiento popular, de que en las instituciones esté la gente y de gobernar para la gente.

“las primeras decisiones del consistorio zaragozano fueron decisivas para el bienestar de los ciudadanos: cambio del nombre del pabellón Príncipe Felipe (…)  laicización de las ordenanzas municipales (…), hacer oídos sordos al incremento de los servicios mínimos mientras dure la huelga(…)”

Por eso las primeras decisiones del consistorio zaragozano fueron decisivas para el bienestar de los ciudadanos: cambio del nombre del pabellón Príncipe Felipe en contra de la mayoría del pleno, laicización de las ordenanzas municipales que tienen que ver con el protocolo y la última, muy democrática ella, la de hacer oídos sordos al incremento de los servicios mínimos mientras dure la huelga indefinida de los trabajadores de los Autobuses de Zaragoza, también con la mayoría del pleno enfrente. Claro guiño a las clases populares y trabajadores de la ciudad que por lo visto no utilizan el transporte público para sus desplazamientos por la ciudad… en fin.

Podemos, oposición y apoyo.

¿Y en las Cortes de Aragón? Veamos la trayectoria de la sucursal de Pablo Iglesias en Aragón, comandada por otro Pablo, Echenique. Éste ha inventado una nueva categoría: la de ser el partido de la oposición más dura contra el gobierno de Lambán, garantizando primero su investidura y después la aprobación de los presupuestos de la Comunidad.

“¿Cómo?” (Es que una vecina amiga me ha escuchado mientras leía en voz alta estas palabras) Os trascribo el comentario que me ha hecho: “María, yo no entiendo de política, pero ¿cómo la oposición a un gobierno puede apoyarle aprobando el presupuesto?, eso no puede ser”.

Mi vecina, Eva se llama, me abre los ojos. Esto debe ser eso de la nueva política. Estar en contra de lo que luego voto a favor para inmediatamente avisar de que voy a seguir haciendo una dura oposición dándote el soporte parlamentario que precisas, amenazando que no quiero formar parte del gobierno aunque debería entrar porque, como acabo de decir antes, quiero hacer una dura oposición desde las consejerías que me cedas… ¿Alguien ha entendido algo? Ya tendremos tiempo. Son las cosas de la nueva política.

Ciudadanos.

“C’s no se ha estrenado políticamente y quién sabe si lo hará en el futuro”

Y en frente tenemos la otra nueva política, la de Ciudadanos. Como dijo Jack el destripador, vayamos por partes. Aquí también hay tela que cortar. Los designios electorales han querido colocar a esta formación política en la mayor de las intrascendencias políticas posibles. Su voto no es decisivo ni en el ayuntamiento de Zaragoza ni en las Cortes de Aragón. Lo que puede ser un problema hay que convertirlo en oportunidad. Una posición decisiva en cualquiera de esas dos casas hubiese obligado a C’s a decantarse en un sentido o en otro y haber perdido esa virginidad política que hubiese afectado, seguro, a los resultados de las últimas elecciones generales. Pero la realidad es la que es: C’s no se ha estrenado políticamente y quién sabe si lo hará en el futuro

Y la novedad en este partido, ¿dónde la encontramos? Dado que su participación en Cortes o en Ayuntamiento es poco influyente podemos darnos un paseo por otros lugares de su interés. Veamos… Diputación Provincial de Zaragoza. Sí: es esa institución que quieren hacer desaparecer. A C’s les corresponden dos escaños en esta institución. Uno de ellos está ocupado por el alcalde de Villanueva de Gállego, Mariano Marcén. Por lo visto este edil sí parece responder a lo que muchos votantes de Ciudadanos van buscando. Ha renunciado a todas las remuneraciones a las que tiene derecho por su participación en esta institución a pesar del enfado interno de compañeros de partido por la situación en la que queda su compañera de institución, Elena Martínez, concejal en el ayuntamiento de Zaragoza que, evidentemente, parece no estar dispuesta a seguir el buen ejemplo de su vecino de escaño.

¿Se acuerdan de ella? Seguro que no han olvidado esa intervención en la que al ser preguntada por la opinión que le merecía la situación de la bicicleta en la ciudad de Zaragoza respondió que le encantaba practicar spinning. No olvidemos que fue la candidata a la alcaldía de Zaragoza… no me digan que esto no es nueva política. Hasta ahora cosas así no se habían visto.

“Una candidata a alcaldesa totalmente oculta. Dos miembros del PAR, Alberto Casañal y Sara Fernández, que, como San Pablo, se dan un caballazo y mutan en cuestión de días desde el nacionalismo aragonés a un españolismo sin fisuras.”

Si quieren seguimos por el ayuntamiento de Zaragoza. Cuatro ediles, cuatro, elegidos en unas democráticas elecciones primarias que espero no sean tenidas en cuenta por ninguno del resto de partidos. Aunque, bien pensado, les será difícil porque ¿no es eso de las primarias lo que Albert Rivera se empecina en exigir a los rancios partido de siempre? Da vergüenza ajena el leer los ríos de tinta que ya han corrido al respecto de esas, me portaré bien, más que cuestionables primarias. Una candidata a alcaldesa totalmente oculta. Dos miembros del PAR, Alberto Casañal y Sara Fernández, que, como San Pablo, se dan un caballazo y mutan en cuestión de días desde el nacionalismo aragonés a un españolismo sin fisuras. A estos tres concejales ya citados añadimos a Cristina García, una total desconocida que sacó unos resultados increíbles (léase literalmente esta palabra) en las primarias ya comentadas. Francamente, esto es nueva política, sí señor.

¿Qué me queda? ¡Ah, claro! Las Cortes de Aragón. Repasemos…

Susana Gaspar, que no tuvo oponente en las primarias y que consiguió ¡400 avales! Sobre un total de 600 posibles. Es sorprendente la capacidad de movilización que consigue la lideresa ciudadanita. El resto de diputados en Cortes por la circunscripción de Zaragoza, Javier Martínez y José Luis Juste se beneficiaron de unas primarias con unos resultados estadísticamente imposibles.

“Medios locales y también nacionales se han hecho eco de estas noticias sin que la dirección del partido en Aragón ni tampoco a nivel nacional haya reaccionado.”

Mi vecina se estará preguntando a estas alturas “… y esta chica ¿de dónde saca toda esta información?” Desgraciadamente no es nueva. Medios locales y también nacionales se han hecho eco de estas noticias sin que la dirección del partido en Aragón ni tampoco a nivel nacional haya reaccionado.

Ahora me pongo seria. Decenas de militantes de la formación de Albert Rivera han denunciado sistemáticamente estos hechos y la semana pasada, por fin, tuvieron una contestación por parte de la dirección del partido: expediente de expulsión. Los hechos están ahí. Son contrastables, son comprobables. El diálogo, la transparencia y las garantías de participación política parecen estar en cuestión en la joven formación naranja. ¿Quién dijo que no representaban la nueva política? Pocos partidos tratan así a sus propios afiliados. El modelo de partido franquicia o partido seta tiene estas cosas.

… y la vieja política.

Mientras tanto una Izquierda Unida padeciendo el síndrome UPyD (el misterio del partido menguante); un PSOE buscando una identidad perdida entre el populismo de izquierdas y una responsable socialdemocracia; y un PP con la necesidad urgente de soltar el lastre de la vieja guardia y de deshacerse del icono Rajoy, el presidente de un partido trufado de corrupción.

Divertido panorama para llegar a una conclusión: el ciclo electoral que comenzó en la primavera de 2014 con las elecciones europeas y concluyó (provisionalmente) este pasado 20 de diciembre está protagonizado por los partidos nuevos… de siempre.

Que Dios nos coja confesados.

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