Jurando y cruzando los dedos

¿SE PUEDE HACER POLÍTICA DE ALTURA EN ARAGÓN?

Lambán el “quiero-y-no-puedo” y Azcón la eterna promesa

Hay gestos que no pueden caer en saco roto y que pueden ser la clave de la política aragonesa de los próximos tres años y medio

Eloy Suárez, ahora huido a los cómodos asientos del Congreso de los Diputados después de encabezar las listas por el PP al ayuntamiento de la capital aragonesa en las dos últimas elecciones, ofrecía al PSOE un acuerdo para evitar que la lista de aluvión de izquierdas dominada por Podemos e Izquierda Unida se hiciese con el gobierno de la ciudad.

No era el momento, pero había que intentarlo. Tampoco era una propuesta original ya que ofrecimientos similares se hicieron en otras grandes capitales españolas como la que Esperanza Aguirre (PP) realizó a Antonio Miguel Carmona (PSOE) para evitar que Carmena (Ahora Madrid) se proclamase alcaldesa de Madrid.

Por delante quedaban unas elecciones anunciadas, que no convocadas, las de Cataluña y las generales.

Ahora todas las cartas ya están prácticamente levantadas. La estrategia cortoplacista de todos los partidos ha finalizado porque no hay citas electorales a la vista con lo que ya es hora de ponerse a trabajar.

El escenario en el que tienen que moverse tanto PP como PSOE es de inestabilidad, producida sobre todo, por la incertidumbre que ha provocado la irrupción de Podemos más que de Ciudadanos en la arena política.

El PSOE temía perder votos por su izquierda, como así ha sido. Muchos comentaristas políticos señalaron que la campaña virada a la izquierda de Pedro Sánchez iba a pasarle factura. Mi visión, a toro pasado, es que no ha sido del todo errónea: al contrario. Los votos acumulados del PP y C’s suman incluso menos que los que sacó sólo el PP en el 2011 con el agravante que en estas elecciones han votado un millón de personas más a listas con presencia en el parlamento. Conclusión: si el PSOE ha perdido votos ha sido por su izquierda.

Y sigo pivotando en el PSOE.

Pedro Sánchez parece estar como el rey Enrique IV de Francia: “París bien vale una misa”.

Siguiente capítulo: el gobierno de la nación. Pedro Sánchez parece estar como el rey Enrique IV de Francia: “París bien vale una misa”. Desde luego los primeros gestos del líder socialista en estos inicios de legislatura no pueden ser menos acertados. Marca líneas rojas que son más hipotecas propias que lugares de entendimiento, juega a los viejos cordones sanitarios, se enfrenta con todos (los suyos) y se hace amigo de todos (los de fuera de casa).

No sé si Pedro Sánchez ha medido bien sus fuerzas, pero cada vez resulta más complicado incluso para los propios interpretar sus decisiones y reflexiones.

Volvamos a nuestro terruño y hagamos cábalas en este cambalache. Pongamos las piezas en un tablero más de risk que de ajedrez por lo beligerante de la situación.

Lambán se siente cada vez más incómodo en el gobierno de Aragón atrapado por un Echenique cada vez más crecido. Las decisiones de los inasumibles incrementos impositivos que ha tenido que aprobar le van a pasar factura, mientras que las pretendidas y comunicadas mejoras de los servicios públicos se los cobrará casi en exclusiva el club podemita.

En el ayuntamiento de la capital los viejos lobos, dicho con todo el respeto, de consistorios anteriores están que se suben por las paredes al ver cómo los de Zaragoza en Común (Podemos + IU + Otros) intentan reproducir su imaginario político en vez de gestionar una ciudad que precisa de decisiones más pragmáticas que políticas: tráfico, transporte público, limpieza …

Así Carlos Pérez Anadón, cabeza de lista socialista por la capital aragonesa, debe estar esperando el momento para intentar asfixiar a un equipo de gobierno que hace aguas por todos los sitios.

Unos podrán pensar que se trata de un cambio de cromos. Echenique controlando a Lambán y Pérez Anadón a Santisteve, respectivamente.

Quizá todavía no, pero de nuevo Aragón puede proyectarse como un laboratorio para otro tipo de acuerdos. Hagamos un poco de política ficción.

Política Ficción

Eloy Suárez en Madrid. Azcón es el hombre fuerte del PP en Zaragoza ciudad. Pérez Anadón y Azcón pueden entenderse y poder llegar a un acuerdo de legislatura para hacer un gobierno de gestión para la capital. Ya se han puesto de acuerdo para no subir los impuestos y esto ya es mucho.

Veo cada vez más probable una moción de censura contra Santisteve en la que Azcón sea el nuevo alcalde de Zaragoza con el apoyo del PSOE a cambio de que Lambán, en el gobierno de Aragón, no se vea hipotecado por un Echenique cada vez más escorado hacia una extrema izquierda populista e imposible.

“Podemos por extremista y Ciudadanos por ser un partido en deconstrucción no tienen activos suficientes como para poder asumir tantas cuotas de responsabilidad juntas.”

Hay tiempo por delante y, mientras tanto, tanto PP como PSOE deberían aprovechar este “tiempo entre costuras” (léase elecciones) para diseñar procesos de reflexión que cristalicen en una refundación que adapte sus estructuras, sus discursos, sus modelos, a la Zaragoza, el Aragón y la España del siglo XXI: Podemos por extremista y Ciudadanos por ser un partido en deconstrucción no tienen activos suficientes como para poder asumir tantas cuotas de responsabilidad juntas.

Es hora del parlamentarismo, del acuerdo y del gobierno de los mejores.

 

Un comentario en “¿SE PUEDE HACER POLÍTICA DE ALTURA EN ARAGÓN?

  1. Tienes cara del lista y nombre de heroína (¿o es un pseudónimo?). Citas a Reagan nada menos en tu semblanza, escribes con sensatez y afirmas que Ciudadanos está en proceso de deconstrucción.
    ¿Quién eres? y sobre todo ¿Qué sabes que no sepamos?

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