EL PODER POLÍTICO CONTRA LA INICIATIVA SOCIAL

Durante todo este mes de septiembre se inicia el curso escolar en todos los niveles educativos. Ya empezaron los más pequeños y estos días concluimos con la educación superior.

Miles de jóvenes aragoneses comienzan o continúan sus estudios universitarios en nuestra comunidad. Se integrarán en los centros universitarios de Zaragoza, pero también en los de Huesca, Teruel, La Almunia y los centros asociados de la universidad a distancia en Calatayud, Caspe y Ejea, Barbastro, Sabiñánigo y Fraga y Teruel.

¿Me falta algún centro más?… ¡Ah, claro! La universidad San Jorge en el municipio zaragozano de Villanueva de Gállego y su centro colaborador, ESIC, en Zaragoza.

A nadie se nos escapa a estas alturas de la película que el actual gobierno autonómico que preside Javier Lambán ha levantado armas contra todo aquello que suponga el compromiso de iniciativas sociales en campos como la educación.

Ejemplos ya tenemos varios y son recurrentes. El enfrentamiento por el colegio Ánfora de Cuarte es paradigmático de cómo entienden algunos políticos la gestión de los servicios públicos.

Menos mal que al menos la consejera que se ocupa de las universidades en Aragón, Pilar Alegría, no se caracteriza por dar un perfil tan belicoso como el de su compañera de gobierno y todavía responsable de educación Mayte Pérez.

Conseguir que en Aragón exista una oferta que responda tanto a los anhelos formativos de nuestros jóvenes como a las necesidades reales del tejido empresarial, es fundamental, como también lo es que sean capaces de investigar, de diseñar desarrollos e innovar: esos deberían ser los objetivos de la universidad aragonesa.

Ahora, ¿es lógico que la universidad que pagamos todos esté amenazada por un inmovilismo con costes económicos y sociales tan altos?

¿Es normal que la universidad de Zaragoza no se proponga como objetivo primordial el ascender desde los últimos puestos de calidad en la que se encuentra actualmente a nivel mundial?

¿Por qué la entrada de nuevos actores en la escena universitaria aragonesa no se ve como una oportunidad para crecer, para aumentar la cantidad y calidad de oferta que precisan estudiantes y la sociedad en su conjunto?

¿Por qué el gobierno de Aragón se empeña en bloquear u obstaculizar la implantación de nuevas titulaciones de otras entidades que no sea la universidad pública?

Buen momento para encontrar respuestas.

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