EL TURISMO EN ARAGÓN, ¿FLOR DE UN DÍA?

Los datos son los datos, y no seré yo el aguafiestas que cuestiones una excelente campaña turística en Aragón.
El incremento de ocupación durante este verano del 2016 ha sido de un 8% sobre un 2015 de por sí ya muy bueno.

Razones de este incremento las podemos encontrar en una mejora de la situación económica de muchas familias, si hablamos del turismo nacional y, también en el efecto que tiene la inestabilidad política en otros países de la cuenca mediterránea que son destinos turísticos competencia de los españoles.
Bien es cierto que las empresas del turismo aragonés hacen esfuerzos año tras año para mejorar sus establecimientos y la oferta complementaria de actividades de ocio, cultura y aventura.
La pena es encontrarnos que este esfuerzo del emprendedor en este sector tan importante para la economía aragonesa, no se ve acompañado de medidas y actuaciones de los poderes públicos que eliminen todos aquellos obstáculos y dificultades arrastrados ya durante lustros.
El presidente del gobierno de Aragón, Javier Lambán, afirmaba recientemente que el gobierno en funciones de Rajoy afectaba de forma directa a inversiones prioritarias en infraestructuras como el ferrocarril del Canfranc o la línea hacia Valencia. Se olvida el Sr. Lambán que el socialista ha sido el partido que más años ha gobernado en España y que tiempo le ha sobrado como para poder haber realizado aquellas inversiones por las que ahora pena.
En pleno siglo XXI hay claves fundamentales para el desarrollo del sector turístico aragonés. Una de ellas es el de la comunicación como concepto global.
Ello requiere de infraestructuras modernas que retornen de forma inequívoca en iniciativas empresariales que desarrollen personas y territorios.
Levantar los obstáculos para que los emprendedores no sólo del sector turístico sino de otros sectores afines impacten de una manera más positiva creando más empleo y en definitiva más riqueza.

“No podemos volver a ese esquema de infraestructuras de artificio de otros tiempos como la EXPO o de operaciones megalómanas y delictivas como PLAZA.”

No podemos volver a ese esquema de infraestructuras de artificio de otros tiempos como la EXPO o de operaciones megalómanas y delictivas como PLAZA.
Se precisa liderazgo, proyectos a largo plazo, diálogo y transparencia… y creo que tenemos para rato con los inquilinos actuales del Pignatelli.

Deja un comentario