EL OBSERVADOR OBSERVADO

Acabamos de vivir, una vez más, el zarpazo del terrorismo en Europa, y en este caso del terrorismo islamista. Aunque todavía no sé porque nos empeñamos en apellidar al terrorismo como forma de diferenciarlo. Porque al final, con independencia del método, del objetivo, y/o de los motivos…, el terrorismo, terrorismo es. Lo único que busca es hacer daño y cuanto más, mejor. Busca generar terror, generar miedo, que vivamos con miedo y cambiemos nuestros hábitos y costumbres por ese miedo. 

En España, por desgracia, nos hemos convertido en expertos a la hora de reaccionar ante el terrorismo, después de más de 30 años padeciendo y sufriendo los múltiples atentados perpetrados por la banda terrorista ETA. Aprendimos a responder con silencio, con unión y con unidad a cada una de sus dentelladas, a cada una de sus bravuconadas, y nuestros silencios y nuestra unión, la de todos los españoles al unísono, sirvió de barricada. Sirvió de muro de contención ante la multitud de sentimientos que afloraban cada vez que había un atentado. Cada vez que sufríamos el brutal zarpazo de ETA, salíamos a la calle y guardabamos silencio. Un silencio solo roto por las palmas, los aplausos de homenaje a cada una de las victimas.

“En España, por desgracia, nos hemos convertido en expertos a la hora de reaccionar ante el terrorismo”

Ahora, que parece que en España empezábamos a pasar página, los atentados en Nueva York, en Madrid, en París…y el último en Bruselas. El terrorismo islamista, nos vuelve a demandar respuesta.

Y aquí respondemos como sabemos, con silencio, con unión y con unidad. Todos a una frente a la lacra que supone el terrorismo, con independencia del apellido que tenga.

Pero los tiempos han cambiado, y las reacciones también, ahora que nuevas fuerzas políticas hemos irrumpido en el panorama nacional, ya no todos firmamos y refrendamos el pacto antiyihadista. Aquellos que no lo hacen deberían dar explicaciones claras a los ciudadanos de su negativa, ya que este es un tema de vital trascendencia, que hace que la unión y la unidad con las que habíamos aprendido a dar respuesta al terrorismo se rompa.

No vale participar del mismo como mero observador, es necesario implicarse, mojarse y meterse en el barro, tanto si estamos a favor como si decidimos no firmar el pacto.

Cuando jugamos a las medias tintas, y además el resto nos permite ese juego, creando en este caso, la figura del observador del pacto antiyihadista, flaco favor hacemos al propio pacto en si. A la importancia que el mismo tiene, al reflejo de la unidad de una sociedad, en este caso la sociedad española, en su lucha contra el terrorismo, en su lucha contra el terror y la barbarie, contra el intento de controlar a través del miedo.

Así que desde esta tribuna pediría a todos los dirigentes que dejemos de jugar a las medias tintas, y que volvamos a retomar la seriedad que el pacto antiyihadista debería implicar. O se está o no se está, o firmamos o no, pero si no firmamos dejemos de crear figuras nuevas. Figuras como el observador, que lo único que hace es poner el foco en quien no está, restando importancia a la unión y unidad de la sociedad española que el pacto debe reflejar.

“Así que desde esta tribuna pediría a todos los dirigentes que dejemos de jugar a las medias tintas, y que volvamos a retomar la seriedad que el pacto antiyihadista debería implicar”

Porque al final, el observador que observa el cumplimiento o incumplimiento de un proceso, de un acuerdo, de un pacto, termina siendo el observado. Y más en este caso, en el que al final, todos ponemos el acento más en el quiero y no puedo del observador, que en el pacto y lo que el mismo implica, y en la unidad y unión de la sociedad española frente al terrorismo, sea cual sea. Y nuestro compromiso a terminar con él y poner todos los medios a nuestro alcance para lograr ese objetivo.

Mantengamos el pacto frente al terrorismo, frente al yihadismo, y hagamos lo que mejor sabemos. Mantengámonos unidos y no dejemos que nos venza el miedo.

7 comentarios en “EL OBSERVADOR OBSERVADO

  1. Si alguien hubiera observado activamente cómo manipulaba Vd. misma las primarias que le han llevado a donde está, Vd. no estaría donde está ni tendría tribuna alguna desde la que decir las obviedades que dice.
    Si quiere hacer algo bueno por la humanidad, coja al Sr. Juste y al Sr. Casañal y vayánse por donde han venido. No tienen Vds. legitimidad ninguna. Nunca la han tenido.

    http://www.elespanol.com/espana/20151201/83491719_0.html

  2. Sra. Gaspar tras la retahíla de simplezas con las que nos ha ilustrado, le ruego entre a valorar los motivos que esgrimen las formaciones políticas para adherirse, o no, al Pacto Antiyihadista. Le recuerdo que el citado Pacto es una declaración explicita de rechazo al terrorismo y de propósito firme de apoyar a las instituciones del estado en su lucha contra el mismo. De ese modo, en este pacto inicial entre PP-PSOE (al que posteriormente se han añadido otros partidos), se relacionan una serie de iniciativas, que posteriormente se han plasmado algunas de ellas en leyes, que suscitan la mas variada controversia entre los firmantes de este pacto.

    Quiero decir con esto que tras la declaración inicial, con la que probablemente todos los Partidos políticos habrían estado de acuerdo, se ha desarrollado una Ley de Enjuiciamiento Criminal, y una Reforma del Código Penal de la mano del PP y el PSOE que afecta de modo sustancial a este Pacto por cuanto concreta y determina esas declaraciones Generales en las que consiste básicamente el Pacto.

  3. Si bien es cierto que inicialmente el Pacto Antiyihadista podría haber sido firmado por todos los Partidos Políticos, una vez se desarrolla y concreta este en unas medidas determinadas, firmar el pacto supone apoyar explícitamente esas medidas ya adoptadas por el Gobierno, y que en modo alguno han sido consensuadas con otros partidos, y que legítimamente pueden NO SER ASUMIBLES en su actual redacción por algunos partidos Políticos.

    Por ello Sra. Gaspar, esa actitud suya de “pose” de estadista, de tintes claramente maniqueistas, con la que nos pretende simplificar que “si no firmas el Pacto” , “apoyas al Terrorismo”, o cuando menos entorpeces y debilitas la posición de la Sociedad frente al Terror, me parece de lo más rancia y típica de la “vieja política”, esa que aprovecha cualquier resquicio o simplificación para utilizar “el terrorismo” con fines claramente electoralistas

  4. Parece mentira que esos afiliados a los Vd. desprecia y expulsa tengan que venir a darle lecciones de política. De una diputada se espera un poco más que la repetición de eslóganes y consignas que Vd. va desgranando en sus insulsos artículos. Artículos que ningún periódico serio publicaría si no fuera Vd. Diputada, por cierto.

  5. Sra. Gaspar, deje que los asesores que le escriben sus simplezas se desahoguen a gusto y no les coarte la libertad a la hora de escribirle sus artículos. Son mucho más listos e inteligentes y estan cansados de hacer él ridículo.

  6. Cuando un político reconoce explícita e implícitamente que lo mejor que sabe hacer (y lo único) es DECIR que hay que hacer las cosas bien para que las cosas vayan bien y que debemos estar unidos, remar juntos, fijarnos en lo que nos une, etc, etc; lo que hace es poner en evidencia su incapacidad para hacer algo realmente efectivo, porque Sra. Gaspar, Vd. es Diputada Autonómica y miembro del Comité Ejecutivo de su partido, no es una simple ciudadana que habla en el café, ni siquiera una simple periodista que opina en un medio de comunicación.
    De Vd. y de sus compañeros de profesión (políticos) se espera mucho más y le pagan para mucho más.
    Deje de hacerse publicidad gratuita diciendo obviedades.
    El problema es que Vds., los “políticos” advenedizos de la nueva política, que han venido a aprender y a cobrar, carecen de la experiencia y de la capacidad para hacer lo que se necesita hacer para que este país funcione.

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